Lección 9 | Martes 28 de noviembre 2017 | Parte de la familia de Dios | Escuela Sabática Joven

MARTES 28 NOVIEMBRE
PARTE DE LA FAMILIA DE DIOS
Evidencia | Rom. 8:15-17
Adoptar: “Tomar legalmente en condición de hijo al que no lo es biológicamente”; “recibir, haciéndolo propio, un parecer, un método, una doctrina, etc., que han sido creados por otros”. (La palabra griega para la adopción es huiothesia, que se define como ser adoptado como hijo por una familia divina).
Ser adoptado por una familia meritoria que tenga las intenciones adecuadas debe ser una experiencia maravillosa para un niño huérfano. Saber que alguien lo ama, quiere protegerlo y educarlo, y desea que sea parte de la familia es una verdadera bendición.
La adopción, ya sea local o internacionalmente, no es un proceso fácil y puede costar mucho dinero; pero hay un proceso de adopción que es universal y totalmente gratuito. No hay trucos, ni vacíos legales ni burocracia de por medio. Solamente tienes que decir “sí” a quien te adopta. No obstante, puede haber obstáculos a causa del que no quiere que seamos parte de la familia de Dios.
La serie de libros titulada Una serie de eventos desafortunados sigue la historia de tres niños, Violet, Klaus y Sunny, cuyos padres mueren de manera trágica. Al ir de lugar en lugar, son perseguidos implacablemente por el malvado Olaf y sus secuaces, quienes están tras la herencia de los hermanos.
Cuando Dios creó el mundo e hizo a Adán y a Eva, todo era de ellos; eran parte de la familia de Dios. No obstante, cuando Satanás los engañó y los llevó a pecar, ellos, y nosotros de cierta forma, nos volvimos huérfanos. Satanás quiere destruirnos y nos persigue implacablemente para llevarse nuestra herencia. Sin embargo, Dios tenía un plan y envió a su Hijo, Jesús, para morir en la cruz, para que pudiéramos volver a ser adoptados a su familia (1 Juan 3:1).
Pablo le escribe a los romanos para decirles que no tienen por qué temer, porque han sido liberados del pecado. Ellos, y nosotros, tenemos un Padre al que podemos clamar, que está listo para cuidarnos. Ya no somos huérfanos perseguidos por Satanás. Hemos sido adoptados a una familia plena, con Dios mismo como nuestro Padre. El Espíritu Santo es un testigo de esto, y nos dice que ya no somos solo hijos, sino también herederos.
Para pensar y debatir
¿Qué personaje de la Biblia piensas que puede identificarse con la experiencia de ser adoptado, tanto en un sentido físico como espiritual? ¿Cómo los usó Dios? ¿Cómo te puedes identificar tú con ellos?
Volviendo al texto principal, ¿qué conexión podemos hacer entre la esclavitud y el miedo? ¿Qué significa esto para nosotros ahora y en los tiempos difíciles que vendrán?
Jonathan Matthew Lanius, Port Deposit, Maryland, EE.UU.

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