Miércoles 28 de agosto
LUTERO INSTA A LA REFORMA
Cuando pensamos en la palabra reforma, nuestras mentes naturalmente van hasta la Reforma Protestante y Martín Lutero. Hasta entonces, el cristianismo occidental estaba mayormente encerrado en la tradición. Los dogmas de la iglesia eclipsaban las enseñanzas de Jesús. La tradición llegó a ser más citada que las Escrituras. Las multitudes estaban dominadas por el temor. Tenían poca o ninguna seguridad de salvación. Confundidos y perplejos, luchaban por creer que Dios realmente anhelaba salvarlos.
En este momento crucial de la historia religiosa, Dios suscitó a Martín Lutero, entre otros, para conducir a su pueblo a una reforma profunda. Lutero había luchado con la culpa por sus propios pecados durante años hasta que la luz del evangelio penetró en su mente.
Lee los siguientes pasajes de Romanos. ¿Por qué hicieron un impacto tan poderoso en la vida de Lutero? ¿Por qué son tan vitales en conducir- nos a un reavivamiento de la fe y a una reforma? Rom. 1:16, 17; 3:21-25; 5:6-11; 8:1-4.
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“Los pecadores pueden ser justificados por Dios únicamente cuando él per- dona sus pecados, los libra del castigo que merecen y los trata como si fueran verdaderamente justos, y como si no hubieran pecado, recibiéndolos en el favor divino y tratándolos como si fueran justos. Son justificados únicamente por la justicia de Cristo, que se acredita al pecador. El Padre acepta al Hijo y, en virtud del sacrificio expiatorio de su Hijo, acepta al pecador” (MS 3:221).
Comprender la gracia transforma la vida. Es la esencia misma del cristianismo. La gracia inmerecida de Dios es la piedra angular de nuestra fe. Por medio de la vida, la muerte, la resurrección y el ministerio de Jesús, el don de la vida eterna es nuestro. Al recibirlo por fe, tenemos la certeza de nuestra fe.
El reavivamiento tiene que ver con el aprecio diario del don de la gracia. No hay nada espiritualmente más elevador que el regocijarse cada día en la bondad y la gracia de Dios. La reforma es, sencillamente, vivir esa gracia en todo lo que hacemos.
Medita en la gran esperanza de que la salvación se halla en lo que Cristo hizo por ti. ¿Por qué esa verdad tiene que ser el fundamento de todo reavivamiento y reforma en tu vida?

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