Lección 9 | Miércoles 29 de noviembre 2017 | ¡Sal a caminar! | Escuela Sabática Joven

MIÉRCOLES 29 NOVIEMBRE
¡SAL A CAMINAR!
Cómo hacer | Rom. 8:1
La respuesta del apóstol Pablo a la condenación en Romanos 7 es alejarse del yo, con sus evidentes deficiencias, y enfocarse en Jesucristo, cuya vida toma nuestro lugar en el juicio. Sin embargo, es parte de nuestra naturaleza distraernos rápidamente. Pablo sabía que, si sucedía eso, volveríamos adonde comenzamos, bajo la condenación, así que presentó el concepto de “andar” o “caminar” en el Espíritu.
La palabra caminar significa “moverse a un paso regular y relativamente lento, levantando y bajando cada pie sucesivamente”, y como tal, es un símbolo excelente de una relación con el Salvador que crece continuamente. Estas son algunas acciones que pueden ayudarte a caminar con éxito:
Ten un destino en mente. Me encanta caminar, y sin importar donde viva, no tardo mucho en encontrar los espacios cercanos donde pueda caminar. A menudo miro la ruta que tomo en un mapa o computadora. Esto me da una idea del destino, la distancia, el terreno, la dificultad y hasta el paisaje. Si no hago esto (y algunas veces no lo he hecho), corro el riesgo de ir en la dirección equivocada, y que el paseo me genere agotamiento y decepción en lugar de descubrimientos y gozo.
Controla tu ritmo. Algunas veces he tratado de recorrer el camino con apuro, solo para descubrir que había agotado mi energía estando muy lejos de mi destino. De manera similar, muchos tratan de apurarse para llegar a la madurez cristiana, haciendo una gran demostración de obras, al punto de que su relación con Jesús sufre. Pablo dice que lo que se necesita es caminar en el Espíritu, manteniendo una fe medida, constante y lineal.
Quédate en el camino. Cada vez que salgo a caminar, descubro decenas de senderos laterales. Esos senderos pueden o no tener algo de malo, pero ir por ellos me quita la energía que necesito para llegar a mi destino. De manera similar, nuestro caminar espiritual no debe ser arrastrando los pies, vacilando y serpenteando, deteniéndonos cada pocos metros para fijar la mirada en las atracciones del mundo o en nuestras propias deficiencias.
Realiza ejercicio regularmente. Trato de caminar cada día para mantenerme en forma. De la misma forma, cada día deberíamos ejercitar nuestra vida espiritual para acercarnos a nuestro destino: una relación cercana con Jesús. Nuestro caminar espiritual debe ser un aprendizaje firme y constante del amor y la voluntad de Dios, hasta que el apego a este mundo y el miedo por nuestro pasado ya no puedan controlarnos.

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