Lección 9 | Sábado 19 de agosto 2017 | El llamado pastoral de Pablo | Escuela Sabática Joven

“Hermanos, yo me he identificado con ustedes. Les suplico que ahora se identifiquen conmigo” (Gál. 4:12).
SÁBADO 19 AGOSTO
A VECES, SIMPLEMENTE HAY QUE CONTAR LA VERDAD
Introducción | 2 Cor. 5:20; Juan 3:19; Gál. 4:12
Como nací y crecí en una familia que practicaba la hechicería, todos los años, cerca de Año Nuevo, iba con mi familia a una granja donde comprábamos animales vivos que sacrificábamos a los antepasados fallecidos y al diablo. En el mundo demoníaco, un año equivale aun día, y sacrificábamos animales para que ellos comieran, porque habían estado “cansados de todo el día”.
A veces pasaban misioneros por nuestra casa, llamaban a la puerta y nos contaban sobre “el Camino, la Verdad y la Vida”. Pero mis padres los rechazaban, diciendo: “Lo lamento, nosotros adoramos a los muertos”. Mis hermanos y yo también les decíamos lo mismo a los adventistas que repartían volantes en los mercados y los centros comerciales. Cuando me convencí de la verdad, salí de la oscuridad en una época en la que no me permití ver la luz.
Luego de aceptar a Cristo como mi Salvador, tuve una gran influencia sobre mis cuatro hermanos menores. Con el paso del tiempo, ¡los cuatro aceptaron a Jesucristo como su Señor y Salvador! Nunca me di por vencida de esparcir el evangelio, incluso cuando mis hermanos me condenaron por estar “demasiado obsesionada con Jesús”. Yo era como Pablo. Era una persona desconsiderada, pero mi corazón cambió luego de ver la luz. Sentía un fuego por difundir el mensaje del evangelio y cuidar de quienes todavía estaban en la oscuridad. 2 Corintios 5:20 dice: “Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: ‘En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios’ “. ¡Yo me convertí en embajadora de Jesucristo!
Los seres humanos pecadores, ¿cómo podemos ser justos ante un Dios santo y justo? Bueno… no podemos. La justicia solamente proviene de Dios. Lo único que podemos hacer es elegir estar en la luz, y él nos ubicará donde tengamos que contar la verdad. Podemos depender de que él nos ubicará donde tengamos que estar. Cuando eres un verdadero hijo de Dios, la gente ve tus frutos como el árbol de la vida y busca lo que tú tienes.
Tracii Maixia Vang, St. Paul, Minnesota, EE.UU.

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