Libro complementario | Capitulo 10 | La levadura del fariseo | Escuela Sabática fromjespadill

Descargar 1Uno de los dichos más populares del refranero castellano dice: «De músico, poeta y loco, todos tenemos un poco». Me tomaré la li­bertad de hacerle un cambio y crear mi propia paráfrasis del ada­ gio, puesto que de músico no tengo nada: «De fariseo, poeta y loco, todos tenemos un poco». Probablemente usted pensará para sus adentros: «Bue­ no, yo podré ser poeta o loco, pero no fariseo». De ser así, su reacción me parece natural. Después de todo, no quisiéramos tener nada en común con un grupo que ha pasado a la historia como uno de los oponentes más acé­rrimos al movimiento iniciado por Jesús. Ahora bien, alguna vez se ha puesto a reflexionar en si los fariseos fue­ron tan malos como suponemos. Yo lo he hecho. Y, tras haber revisado la información bíblica, especialmente lo que Lucas dice en cuanto a ellos, he concluido que se parecen a nosotros, los creyentes del siglo XXI, más de lo que realmente podríamos imaginar. ¿Sigue el farisaísmo extendiendo sus quis­quillosos tentáculos entre los profesos cristianos de nuestra época? Antes de ponderar lo que Lucas ha escrito respecto a los fariseos, echemos un vista­zo al farisaísmo que conocieron los autores del Nuevo Testamento.1 Los fariseos en los tiempos de Cristo El mismo nombre, «fariseos», establece un vínculo irreversible entre ellos y nosotros.

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