02 Folleto Escuela Sabática 3er. Trimestre 2013Lunes 2 de septiembre

EL PODER DE ELEGIR

El cambio ocurre en el momento de la elección. La reforma ocurre al elegir ceder al poder de convicción  del Espíritu Santo, y al entregar nuestra voluntad a la voluntad de Dios. Dios nunca  forzará nuestra voluntad. Él respeta nuestra libertad. Su Espíritu impresiona nuestra mente, convence  nuestros corazones y nos impulsa a hacer lo correcto, pero elegir responder a su apelación es siempre y exclusivamente algo nuestro.

Lee Filipenses 2:12 al 14. ¿Cómo vemos aquí la necesidad de cooperar con  Dios en nuestro crecimiento en gracia?  ¿Qué quiere decir  Pablo  con “ocupaos en vuestra  salvación”? ¿Qué quiere decir  con “Dios es el que en vosotros produce”?

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No es posible que obremos lo que Dios no ha hecho  en nosotros. Mientras él obra en nosotros mediante  su poder sobrenatural,  somos capaces  de hacer elecciones para “obrar” en nuestras vidas la gracia y la fortaleza que él ha puesto en ellas.

“Mientras los hombres  finitos y pecadores obran  su propia salvación con temor y temblor, es Dios el que obra en ellos, para querer y hacer la buena  vo- luntad de Dios. Pero Dios no actuará sin la cooperación del hombre. Este debe ejercer sus poderes al máximo, debe ponerse como un apto y dispuesto alumno en la escuela de Cristo y, cuando acepta la gracia que le es ofrecida gratuitamente, la presencia  de Cristo en el pensamiento y en el corazón  le dará decisión  de propósito para poner a un lado todo peso del pecado,  y que el corazón pueda ser llenado con toda la plenitud de Dios, y de su amor” (FE 134).

La reforma ocurre cuando  elegimos entregarle a Dios cualquier  cosa que el Espíritu Santo nos señale que no está en armonía con su voluntad. A menos que hagamos esas elecciones  (a veces muy dolorosas),  no ocurrirá un cambio espiritual positivo.

Dios no arrancará  ningún pensamiento egoísta de nuestra mente. No nos quitará ningún hábito no saludable  o ninguna indulgencia  secreta. Él nos con- vence de pecado.  Pero nosotros tenemos que elegir. Una vez que lo hacemos, él nos da poder para cumplir las elecciones,  pero debemos  hacerlas cada día.

¿Qué significa cooperar con Dios en nuestra  salvación? ¿Qué no significa? ¿Cuán- do fuiste profundamente convencido de algo y, por la gracia de Dios, venciste, no importa cuán difícil haya sido la lucha?

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