folleto segundoLunes 6 de mayo

TESTIGO RENUENTE

En Jonás 1, Dios quería detener la huida de Jonás, y así produjo una fuerte tempestad que amenazó con un naufragio. Los marineros invocaron a sus dioses pidiendo ayuda. A causa de la severidad de la tormenta, sintieron que alguien debió haber provocado la ira de los dioses. Echaron suertes, para decidir quién sería el primero en ofrecer información acerca de sí mismo que expusiera tal ofensa. Para echar suertes, cada persona llevaba una piedra o un marcador de madera identificable. Estos objetos eran puestos en un recipiente, al que sacudían hasta que uno de los elementos salía. La suerte cayó sobre Jonás, que confesó su pecado y pidió a los marineros que lo arrojaran al mar.

La historia es notable, porque los marineros no hebreos actúan en forma po­sitiva, mientras que Jonás aparece bajo una luz negativa. Aunque los marineros adoraban a muchos dioses, ellos mostraron gran respeto por el Señor a quien oraron. También mostraron bondad de corazón hacia el siervo de Dios, Jonás, y se esforzaron por acercarse a tierra. Finalmente, aceptaron la sugerencia de Jonás de que lo tiraran por la borda. Habiendo hecho esto, la tormenta se serenó, y los marineros hicieron un sacrificio a Dios y lo alabaron.

En el versículo 9, ¿cómo describe Jonás a Dios, a quien él decía que temía? ¿Qué es importante acerca de la manera en la que él describió a Dios? Ver también Apocalipsis 14:7; Isaías 42:5; Apocalipsis 10:6.

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La confesión de fe en Dios como Creador del mar y la tierra subraya la inutilidad de sus intentos de escapar de la presencia del Señor. La inmediata terminación de la tormenta después de que los hombres arrojaron a Jonás al mar les mostró que Dios, como Creador, controlaba el mar. Por esto, los marineros adoraron a Dios tanto más. Cuánto duró su recién encontrado temor y reverencia por el Creador, no se nos dice. Sin embargo, no hay duda de que aprendieron de esta experiencia algo acerca de él.

Apenas podemos comprender muchas de las maravillas del mundo que nos rodea, y mucho menos todo lo que está más allá del alcance de nuestros sentidos o aun de nuestra imaginación. ¿Cómo te habla el Creador por medio de lo que él ha hecho?

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