Es no alegrarse de las injusticias, sino de la verdad. 7 Corintios 13:6.
Cuando los padres comenzaron a conversar durante el almuerzo, Bruno paró de comer y prestó atención. Sus papás
comentaban entre sí que el hijo del vecino se había lastimado la rodilla y estaría con yeso por casi un mes.
Bruno no dijo nada, pero esbozó una leve sonrisa. Ahora sí será el mejor jugador de fútbol de la cuadra, pensó.
¿Alguna vez te sentiste como Bruno, y te pusiste feliz por las desgracias ajenas? ¿Por qué las personas se alegran al oír cosas malas de los otros? De acuerdo con la Biblia, la respuesta para eso es la falta de amor por las personas.
Cuando amamos, no nos ponemos contentos con la injusticia ni con la desgracia de los otros.

Hablemos con Dios
Señor, ayúdame a estar interesado en el bien de los otros. ¡Amén!

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