MenoresPalabra de Dios: 2 Corintios 3:18

Lugar: Estados Unidos

Como parte de su entrenamiento médico, Ben* tenía que seguir como una “sombra” a un médico. En otras palabras, tenía que seguir al doctor y observarlo en su trabajo. Su facultad de Medicina lo había asignado al doctor Michaels*, y durante varias semanas los dos trabajarían juntos en el hospital, Ben observando al Dr. Michaels, y el doctor Michaels observando a Ben.

Un día, mientras el doctor Michaels observaba a Ben atendiendo a un paciente, frunció el ceño. Pero, enseguida su rostro se iluminó con reconocimiento.

-Debes estar emparentado con el Dr. Jacobson -dijo.

Benjamín sacudió la cabeza.

-No conozco a ningún doctor Jacobson.

-¿Estás seguro? -insistió el médico-. Me recuerdas mucho a él. Tus gestos, tus expresiones, tu manera de tratar a los pacientes… son muy similares a los del doctor Jacobson, a quien seguí como una sombra hace veinte años, cuando hice mi residencia.

En ese momento, algunos estudiantes de Medicina que oyeron la conversación se acercaron al doctor Michaels.

-Nosotros no conocemos al Dr. Jacobson -le dijeron-, Pero, desde que Ben comenzó a acompañarlo, notamos que sus gestos y sus expresiones se parecen mucho a los suyos.

¿Alguna vez escuchaste decir el refrán: “Contemplando somos transformados”? Eso es lo que ocurrió, del doctor Jacobson al doctor Michaels y a Ben.

¿Qué o a quién estás contemplando? ¿Cuál es el eje de tu vida?

¿Es Jesús y su bondad, su mansedumbre, su pureza, su amor y su justicia? Si es así, entonces “todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu”.

 

LECTURAS DEVOCIONALES PARA MENORES

EN ALGÚN LUGAR DEL MUNDO

Por: Helen Lee Robinson

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