FOLLETO NOTAS DE ELENA - TERCER TRIMESTRE 2013Lunes 12 de agosto: Ejemplos de unidad en el Nuevo Testamento

Los lazos de unidad que unen a un miembro de la iglesia con los demás, deben ser tan firmes y armoniosos como los que unen las diversas partes del cuerpo humano. Las manos, los pies y la cabeza están tan unidos y dependientes entre sí, que ninguno de ellos puede vivir o actuar independientemente de los otros. En el cuerpo de Cristo, los miembros se mantienen unidos porque el Espíritu y la vida de Cristo los hace vivir y florecer. “Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí” (S. Juan 15: 4). El apóstol escribe: “Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo” (Gálatas 6: 2) (Manuscript Releases, 1.19, p. 370).

Cristo oró por sus discípulos: “Para que todos sean uno, como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti. Que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste” (S. Juan 17: 21). La unidad de los creyentes debe ser, para el mundo, la evidencia de la divinidad de Cristo mostrada en su poder y su misión; debe ser el mayor argumento para convencerlos de que Cristo es el Hijo de Dios, el Redentor de la humanidad caída. El amor entre los creyentes debe ser similar al que existe entre el

Padre y el Hijo, y al existir en el alma será una evidencia de que el Espíritu está morando en ella. Amaremos a Dios y amaremos a nuestros prójimos como a nosotros mismos. Es la falta de ese amor lo que lleva a miles a transgredir la ley. La orden de Cristo es: “Que os améis irnos a otros; como yo os he amado”; pero no podemos tener este amor a menos que Jesús esté morando en nuestro corazón por la fe. La unidad y el amor se revelarán en la vida diaria en la medida en que el Espíritu Santo esté morando en nosotros.

La iglesia está formada por personas con diferentes temperamentos y actitudes; han llegado de diversas denominaciones; el cincel de la verdad las ha separado de la cantera del mundo y las ha traído a la iglesia de Cristo. Ahora deben ser unidas entre ellas por el Espíritu de Dios. Y cuando el amor de Cristo more en el corazón de los miembros de la iglesia, habrá unidad entre los hermanos. Debemos cerrar la puerta del corazón a cualquier idea que tienda a quebrar la armonía entre nosotros (Signs of the Times, 13 de abril de 1891).

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