Lunes 17 de julio 2017 | Las obras de la Ley | Una Pausa en el Camino | Escuela Sabática

LAS OBRAS DE LA LEY

Pablo dice tres veces, en Gálatas 2:16, que una persona no es justificada por “las obras de la ley”. ¿Qué quiere decir con la expresión “obras de la ley”? ¿De qué manera los siguientes textos nos ayudan a entender su significado? Gálatas 2:16, 17; 3:2, 5, 10; Romanos 3:20, 28.

Antes de poder entender la frase “las obras de la ley”, debemos entender lo que Pablo quiere decir con la palabra ley. La palabra ley (nomos, en griego) se encuentra 121 veces en las cartas de Pablo. Puede referirse a varias cosas diferentes, incluyendo la voluntad de Dios para su pueblo, los primeros cinco libros de Moisés, el Antiguo Testamento entero, o incluso solamente un principio general. Sin embargo, el uso primario que le da Pablo se refiere a la colección entera de mandatos que Dios dio a su pueblo por medio de Moisés.

La frase “las obras de la ley” probablemente implique, por lo tanto, todos los requerimientos que se encuentran en los mandamientos dados por Dios por medio de Moisés, ya sean morales o ceremoniales. Lo que quiere decir Pablo es que no importa cuánto nos esforcemos por seguir y obedecer la Ley de Dios, nuestra obediencia nunca será suficiente para que Dios nos justifique, para declararnos justos ante él. Eso es porque su Ley requiere absoluta fidelidad en pensamiento y acción, no solo parte del tiempo sino todo el tiempo, y no solamente para algunos de sus mandamientos sino para todos.

Aunque la frase “obras de la ley” no se encuentra en el Antiguo Testamento y no se halla en el Nuevo Testamento fuera de los escritos de Pablo, una confirmación contundente de su significado apareció en 1947 con el descubrimiento de los Rollos del Mar Muerto, una colección de escritos copiados por un grupo judío, los esenios, que vivieron en la época de Jesús. Aunque está escrito en hebreo, uno de los rollos contiene esta frase exacta. El título del rollo es Miqsat Ma’as Ha-Torah, que puede traducirse como: “Importantes obras de la Ley”. El rollo describe varios temas basados en la ley bíblica con respecto a prevenir la profanación de cosas santas, incluyendo varias que marcaban a los judíos como separados de los gentiles. Al final, el autor escribe que, si se seguían estas “obras de la ley”, “serás considerado justificado” ante Dios. A diferencia de Pablo, el autor no ofrece al lector la justificación sobre la base de la fe, sino sobre la base del comportamiento.

En tu propia experiencia, ¿cuán bien guardas la Ley de Dios? ¿Realmente sientes que la guardas tan bien que puedes ser justificado ante Dios sobre la base de tu obediencia a la Ley? (Ver Rom. 3:10-20.) De lo contrario, ¿por qué no, y cómo te ayuda tu respuesta a entender el énfasis de Pablo aquí?

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