«Al instante vino sobre mí el Espíritu y vi un trono en el cielo, y a alguien sentado en el trono. El que estaba sentado tenía un aspecto semejante a una piedra de jaspe y de cornalina. Alrededor del trono había un arco iris que se asemejaba a una esmeralda» (Apocalipsis 4:2,3,NVI).

 Hoy daremos un paseo imaginario por el cielo. Aunque algún día tú y yo podremos estar allí. El versículo de hoy dice que en el cielo hay un trono. Por supuesto, ese que está sentado en el trono no es otro sino Dios. ¿No te pondría nervioso ver al Rey del universo sentado en su trono? Se dice que el que está sentado en el trono es semejante a una piedra de jaspe y cornalina. Ya descubrimos que el jaspe es un tipo de piedra, pero, ¿sabes qué es la cornalina? Es otro tipo de piedra de tonalidades rojizas y anaranjadas. ¡Debe de ser muy hermosa!

Pero, ¿por qué Juan, el autor del libro de Apocalipsis, dice que Dios es de colores rojo y anaranjado?  Tal vez quiere decir que Dios es como un fuego ardiente. Quizá quiere decir que la presencia de Dios llena el cielo de luz y de gloria. ¡Qué Dios tan maravilloso y glorioso tenemos! Él es el gobernante del universo, y también puede ser el gobernante de tu corazón. ¿Por qué no le pides al Rey que gobierne hoy tu corazón? Dile que tú serás su súbdito fiel.

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