folleto segundoLunes 20 de mayo

VIVIR POR FE

En Habacuc 1:12 al 17, la respuesta de Dios a la pregunta de Habacuc plantea una pregunta aún más inquietante: ¿puede un Dios justo usar a los malvados para castigar a los que son más justos que ellos? La pregunta de Habacuc en el versículo 17 tiene que ver con la justicia divina.

Habacuc estaba perplejo, no solo por la degeneración de su propio pueblo sino también por la certeza de que su país sería juzgado por otra nación, peor que él. El profeta percibía bien los pecados de Judá, pero, según cualquier norma, su pueblo, específicamente los justos entre ellos, no eran tan malvados como los babilonios paganos.

Lee Habacuc 2:2 al 4. ¿Qué esperanza se presenta aquí?

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Habacuc 2:2 al 4 es uno de los pasajes más importantes en la Biblia. El ver­sículo 4, específicamente, expresa la esencia del evangelio, el fundamento del versículo que inició la Reforma Protestante. Por medio de la fe en Jesucristo, recibimos la justicia de Dios; se nos acredita con la justicia de Dios mismo. Su justicia llega a ser la nuestra. Esto es lo que se conoce como justificación por la fe.

El versículo 4 es una declaración resumida de la manera en que obra la salvación y de la enseñanza bíblica acerca de la justificación por la fe. ¿Cómo usaron este versículo los escritores del Nuevo Testamento? Romanos 1:17; Gálatas 3:11; Hebreos 10:38.

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En medio de toda esta agitación y de las preguntas sobre el mal, la justicia y la salvación, Habacuc 2:4 presenta un agudo contraste entre el fiel y el orgulloso. La conducta de cada grupo determina su suerte: el arrogante fracasará, mientras que el justo vivirá por fe. La palabra hebrea para fe (‘emuna) se traduce mejor como “fidelidad”, “constancia”, “responsabilidad”. Aunque el que vive por fe no se salva por sus obras, sus obras muestran que vive por fe. Su fe se revela en sus obras, y así se le promete a esa persona la vida eterna.

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