Lunes 21 de mayo 2018 | El poder de la proclamación y la labor personal | Escuela Sabática Jóvenes

LUNES 21 DE MAYO
EL PODER DE LA PROCLAMACIÓN Y LA LABOR PERSONAL
Testimonio – Apocalipsis 14:6-20
“En la profecía, esta advertencia referente al Juicio, con los mensajes que con ella se relacionan, es seguida por la venida del Hijo del Hombre en las nubes de los cielos. La proclamación del Juicio es el anuncio de que la segunda aparición de Cristo está por acaecer. Y a esta proclamación se la denomina ‘el evangelio eterno’. Así, se ve que la predicación de la segunda venida de Cristo, el anuncio de su cercanía, es una parte esencial del mensaje evangélico. La Biblia declara que en los últimos días los hombres se hallarían absortos en las ocupaciones mundanas, en los placeres y en la adquisición de dinero. Serían ciegos a las realidades eternas. […]
“Así ocurre en nuestros días. Los hombres se afanan por obtener ganancias y en la complacencia egoísta como si no hubiera Dios, ni cielo ni más allá. Así como en los días de Noé la advertencia referente al Diluvio fue enviada para despertar a los hombres en medio de su impiedad y llamarlos al arrepentimiento, así el mensaje de la segunda venida de Cristo tiene por objetivo arrancar a los hombres de su interés absorbente en las cosas mundanas. Está destinado a despertarlos al sentido de las realidades eternas, con el fin de que presten atención a la invitación para ir a la mesa del Señor. […]
“ El mundo está pereciendo por falta del evangelio. Hay hambre de la Palabra de Dios. Hay pocos que predican esa Palabra sin mezclarla con la tradición humana. Aunque los hombres tienen la Biblia en sus manos, no reciben las bendiciones que Dios ha colocado en ella para quienes la necesitan. El Señor invita a sus siervos a llevar su mensaje a la gente. La Palabra de vida eterna debe ser dada a quienes están pereciendo en sus pecados. En el mandato de ir por los caminos y los vallados, Cristo establece la obra de todos aquellos a quienes él llama para que ministren en su nombre. El mundo entero es el campo de los ministros de Cristo. Su congregación comprende toda la familia humana. El Señor desea que su palabra de gracia sea llevada al hogar de toda alma.
“En gran medida esto debe realizarse mediante un trabajo personal. Este fue el método de Cristo. Su obra la realizó mayormente por medio de entrevistas personales. Dispensaba una fiel consideración al auditorio de una sola alma. A menudo, gracias a esa sola alma el mensaje se extendía a miles. No debemos esperar que las almas vengan a nosotros; debemos buscarlas donde estén. Cuando la Palabra ha sido predicada en el púlpito, la obra solo ha comenzado. Hay multitudes que nunca recibirán el evangelio a menos que este les sea llevado. Nadie debe ser descuidado por causa de su aparente devoción a las cosas mundanas. Muchos de los que ocupan altas posiciones sociales tienen el corazón apenado y están enfermos de vanidad. Anhelan una paz que no tienen. En las esferas más elevadas de la sociedad hay quienes tienen hambre y sed de salvación. Muchos recibirían ayuda si los obreros del Señor se acercaran a ellos personalmente, con maneras amables y corazón enternecido por el amor de Cristo”.*
* Palabras de vida del gran Maestro, pp. 179-183.

Editores, Silver Spring, Maryland, EE. UU.

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