Lunes 27 de enero – Devoción Matutina para Menores 2014 — ¿Está alguien mareado?

“Porque mis ideas no son como las de ustedes, y mi manera de actuar no es como la suya. Así como el cielo está por encima de la tierra, así también mis ideas y mi manera de actuar están por encima de las de ustedes» (Isaías 55: 8, 9).

Quiero darte algo en lo que pensar en esta bella mañana de enero. Imagina que estás de pie, sin moverte, en algún punto del ecuador de la tierra. ¿Qué ropa llevas puesta? ¿Puedes sentir tu camiseta favorita pegada a tu cuerpo por el calor y la humedad? ¿Hay palmeras moviéndose por la brisa, o estás a bordo de un crucero anclado en la costa? Tengo dos preguntas para ti. Aunque parece que estás inmóvil, ¿en qué direcciones crees que te estás moviendo? ¿A qué velocidades crees que vas? Piensa bien tus respuestas.
Debido a la rotación de la tierra, automáticamente te estás moviendo a mil seiscientos kilómetros por hora. Al mismo tiempo, el Sistema Solar (el Sol, la Tierra y otros planetas) está girando alrededor del centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, a unos ochocientos mil kilómetros por hora.
¿No te has mareado aún? El viaje no ha terminado. La Vía Láctea, por su parte se mueve alrededor del centro de un cúmulo de galaxias a más de dos millones de kilómetros por hora. Según un cálculo de Edward K. Conklin la Vía Láctea también se aleja del centro de ese cúmulo de estrellas a la velocidad casi seiscientos mil kilómetros por hora.
Entonces, ¿en cuántas direcciones estás viajando a la vez? Así es. Estás viajando en cinco direcciones diferentes de manera simultánea. Pero esa fue solo la parte fácil del problema. Ahora te diré la difícil: ¿Cuántos kilómetros por hora estás recorriendo? No gastes mucho lápiz ni papel tratando de calcularlo. Ahórrate la batería de la calculadora. Ni el mejor matemático del mundo puede calcular la velocidad que alcanzamos al combinar estos cinco movimientos. ¡Y todo eso ocurre mientras estás parado «sin moverte» en algún lugar de la tierra!
La inmensidad del universo asombra nuestro entendimiento. Los seres humanos no tenemos ni idea de los cálculos matemáticos que Dios puso en práctica para crear el universo. Imagina que le pides a ese enorme Intelecto que te explique cómo construyó el universo. Necesitarías una eternidad para entender las obras del Creador. Tal vez en un futuro no muy lejano, tú y yo tengamos la dicha de poder verlo poner nuevos mundos en movimiento.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2014
EN LA CIMA
Por: Kay D. Rizzo
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