Lunes 28 de septiembre 2015 | Devoción Matutina para Adultos 2015 | Seguimos en Dachau

“Jesús lloró” (Juan 11:35).

En julio de 1975, en el viaje al congreso de la Asociación General que tuvo lugar en Viena (Austria), visitamos el primer campo de concentración construido por los nazis en Dachau, cerca de Múnich, en el sur de Alemania. Como el campo de Auschwitz, mucho más grande, Dachau fue escenario desde 1933 hasta 1945 de castigos tremendamente crueles infligidos a presos religiosos, aristócratas, intelectuales, políticos, gitanos y, desde 1939, también judíos. Durante ese tiempo, más de 200.000 prisioneros fueron recluidos en ese campo de exterminio, donde se calcula que 41.500 personas fueron asesinadas, además de otros miles que fallecieron víctimas de las pésimas condiciones de vida. En Dachau, el Dr. Sigmund Rascher realizó infames experimentos médicos con prisioneros para probar nuevos medicamentos en proceso de experimentación. Cientos de prisioneros murieron o quedaron lisiados permanentemente como resultado de estos experimentos.
Dachau fue lugar horrible de trabajos forzados hasta la muerte, torturas, ejecuciones sumarias, hambre, frío y hacinamiento; una valla electrificada de alambre de púas, una zanja y un muro con siete torres de vigilancia rodeando el recinto, es el recuerdo siniestro que guardo de este infierno en la tierra. Al visitarlo, imposible evitar las lágrimas.
¿Por qué tanta violencia? ¿Por qué especialmente hacia los hijos de Dios?
“Dios no violenta nunca la conciencia; pero Satanás recurre constantemente a la violencia para dominar a aquellos a quienes no puede seducir de otro modo.
Por medio del temor o de la fuerza procura regir la conciencia y hacerse tributar homenaje. Para conseguir esto, obra por medio de las autoridades religiosas y civiles y las induce a que impongan leyes humanas contrarias a la ley de Dios” (El conflicto de los siglos, p. 577).
Hoy, casi setenta años después de la liberación de Dachau por parte de las tropas aliadas, seguimos en Dachau, en este campo de concentración de desigualdades, de violencia, de hambre, de abusos, de corrupción, de impunidades que es nuestro mundo actual. Seguimos sin alterarnos como debiéramos; con
mordaz indiferencia, seguimos contemplando como si nada estas trágicas estadísticas.
¿Hasta cuándo? Solo Dios lo sabe.
La buena noticia es que Jesús volverá pronto para llevarnos a morar a nuestro verdadero hogar. Entonces, ya no habrá más llanto ni dolor.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2015
Pero hay un DIOS en los cielos…
Por: Carlos Puyol Buil
Lecturas devocionales para Adultos 2015
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