«De una misma boca salen bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. ¿Puede acaso brotar de una misma fuente agua dulce y agua salada?» (Santiago 3:10,11, NVI).
A comienzos del año hablamos sobre los manantiales. De la mayoría de los manantiales brota agua dulce, pero también hay manantiales de agua salada. En el estado de Ohio, en Estados Unidos, hay un manantial de agua salada. Este manantial es salado porque antes del que el agua salga a la superficie pasa a través de rocas saladas por debajo de la tierra.
El versículo de hoy nos dice que así como solo podemos encontrar un tipo de agua saliendo de un manantial, también debería salir de nuestras bocas un solo tipo de palabras. No deberían salir buenas y malas palabras de una misma boca. Desafortunadamente, eso es lo que ocurre con la mayoría de las personas, ¿no es así?
Es necesario que cada día nos acerquemos más y más a Jesús. Debemos pedirle que nos ayude con las palabras que salen de nuestra boca. Necesitamos leer su Palabra para que esta permanezca en nuestra mente. Así como el manantial de agua salada se forma por la sal que hay debajo de la tierra, las palabras de alabanza brotan de una mente que está llena de Dios. ¡Llena hoy tu mente de Jesús y de tu boca saldrá un manantial de alabanzas!

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