NOTAS DE ELENA 2013Martes 8 de enero:
Creación del cielo
Únicamente la Palabra de Dios nos presenta los anales auténticos de la creación de nuestro mundo. La teoría de que Dios no creó la materia cuando llamó a este mundo a la existencia, no tiene funda-mento. Para formar nuestro mundo, Dios no tuvo que recurrir a una materia preexistente. Por el contrario, todas las cosas, tanto materia-les como espirituales, respondieron a la voz del Creador y fueron creadas para cumplir su propósito. Los cielos y todas las huestes ce-lestiales, la tierra y todo lo que ella contiene, no son únicamente la obra de su mano. Vinieron a existencia por el aliento de su boca.
Los más profundos estudiantes de la ciencia se ven constreñidos a reconocer en la naturaleza la obra de un poder infinito. Sin embargo, para la sola razón humana, la enseñanza de la naturaleza no puede ser sino contradictoria y desengañadora. Solo se la puede leer correc-tamente a la luz de la revelación. “Por la fe entendemos”.
“En el principio… Dios”. Únicamente aquí puede encontrar repo-so la mente en su investigación anhelosa, cuando vuela como la pa-loma del arca. Arriba, debajo, más allá, habita el amor infinito, que hace que todas las cosas cumplan su propósito de bondad.
El Artista Maestro, escribe su nombre sobre toda su creación, des-de el elevado cedro del Líbano, hasta el hisopo que crece sobre los muros. Todos se declaran obra de sus manos, desde la majestuosa montaña y el gran océano, hasta la diminuta conchilla de la playa (La fe por la cual vivo, p. 26).

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