02 Folleto Escuela Sabática 3er. Trimestre 2013Martes 9 de julio

ORANDO JUNTOS

Aunque Jesús pasaba  a menudo  tiempo en oración  él solo, hay muchas ocasiones en las que animó a sus discípulos más cercanos a orar con él. Pedro, Santiago y Juan acompañaron a Jesús al monte de la transfiguración (Mat. 17:1, 2). Los instó a unirse con él en oración  en el Getsemaní (Luc. 22:39-46). Hay poder poco común al estar unidos en oración.

Analiza  con cuidado Mateo 18:19 y 20. Resume  la declaración de Jesús sobre  el unirse  en oración.

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“Se hace la promesa con la condición  de que el pueblo  de Dios se una en oración a Dios, y en respuesta a estas oraciones puede esperarse un poder más grande que el que viene en respuesta a las oraciones  privadas. El poder dado será proporcional a la unidad de los miembros, y de su amor a Dios y del uno al otro”.– Elena de White, The Central Advance, 25 de febrero de 1903.

Juan Bunyan comentó una vez: “Puedes hacer más que orar después de que has orado, pero no puedes hacer más que orar hasta que hayas orado”.

Al entrar en una intercesión ferviente y de todo corazón, el Espíritu Santo obra con poder  de maneras  milagrosas por medio de las oraciones  que hacemos unidos.

Lee Hechos 12:1  al 16.  ¿Cuál era  la situación de  Pedro?  ¿Cuál fue  la actitud  de la iglesia? ¿Qué nos dice  este  pasaje acerca  del  poder  que hay cuando oramos  juntos?

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No hay dudas de que, en este caso, Pedro fue librado milagrosamente.  Fue tan intensa la experiencia que Pedro no estaba seguro de si era real, y de si él no estaba en una visión. Solo más tarde se dio cuenta de lo que había sucedido. Es importante notar que estos textos declaran dos veces que la gente estaba orando junta. Considerando  las difíciles circunstancias,  no es extraño. No hay duda de que debemos hacer lo mismo, especialmente cuando afrontamos desafíos como comunidad, tales como en aquella ocasión.

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