FOLLETO NOTAS DE ELENA - TERCER TRIMESTRE 2013Martes 9 de julio: Orando juntos

Después de impartir sus instrucciones, nuestro Salvador promete que si dos o tres se unen para pedir algo a Dios, eso les será concedido. Cristo demuestra con esto que debe haber unión con los demás, aun para desear un objeto determinado. Se da gran importancia a la oración unánime, a la unión de propósito. Dios oye las oraciones de las personas; pero en esta ocasión Jesús daba lecciones sumamente importantes, que se relacionaban en especial con su iglesia recién organizada en la tierra. Debe haber acuerdo en las cosas que se desean y por las cuales se ora. No debía tratarse simplemente de los pensamientos y la actividad de una mente, expuesta a engaño; la petición debía reflejar el deseo ferviente de varias mentes concentradas en el mismo punto (Joyas de los testimonios, 1. 1, p. 391, 392).

El Señor ha prometido que donde hay dos o tres reunidos en su nombre, allí estará él en su medio. Los que se reúnen para la oración recibirán la unción del Santo. Hay gran necesidad de oración secreta, pero también hay necesidad de que varios cristianos se reúnan y con fervor eleven juntos sus peticiones a Dios. Aprovechad toda oportunidad de ir donde se suela orar. Los que están realmente procurando estar en comunión con Dios, asistirán a los cultos de oración, fieles en cumplir su deber, ávidos y ansiosos de cosechar todos los beneficios que puedan alcanzar.

¿Cuál es el objeto que se tiene al reunirse? ¿Es para informar a Dios, instruirle, diciéndole erí oración todo lo que sabemos?

Nos reunimos para edificarnos unos a otros mediante el intercambio de pensamientos y sentimientos, para obtener fuerza, luz y valor al conocer mejor nuestras esperanzas y aspiraciones mutuas; y al elevar con fe nuestras oraciones fervientes y sentidas, recibimos refrigerio y vigor dé la Fuente de nuestra fuerza. Estas reuniones deben ser momentos muy preciosos (En lugares celestiales, p. 91).

Reúnanse pequeños grupos por la tarde, al mediodía o de mañana temprano para estudiar la Biblia. Dediquen tiempo a la oración para ser fortalecidos, alumbrados y santificados por el Espíritu Santo […]. Si vosotros mismos abrís la puerta, recibiréis una gran bendición. Los ángeles de Dios estarán en vuestra asamblea. Seréis alimentados con las hojas del árbol de la vida.

El hecho de estar representado el Señor como escuchando las palabras pronunciadas por sus testigos, nos dice que Jesús está en nuestro mismo medio. El dice: “Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (S. Mateo 18:20). Una persona no debe por sí sola dar todo el testimonio de Jesús, pero cada uno que ama a Dios debe testificar de lo precioso de su gracia y verdad.

El orar juntos ligará los corazones con Dios por medio de lazos que perdurarán; el confesar a Cristo franca y valientemente, mostrando en nuestro carácter su mansedumbre, humildad y amor, encantará a otros con la belleza de la santidad.

Dios se acordará de los que se han reunido para pensar en su nombre, y los librará de la gran conflagración. Ante su vista serán como joyas preciosas […]. No se sirve en vano a Dios (En lugares celestiales, p. 92).

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