Martes 11 de diciembre:

LA RESPONSABILIDAD HACIA UNO MISMO

Jesús nos dice claramente: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mat. 22:39). Es un texto muy interesante, ya que a menudo miramos el amor hacia uno mismo como lo que más se opone al cristianismo y a la idea de una abnegación desinteresada. ¿Qué quiso decir Jesús con este texto? ¿Cómo lo interpretamos y lo aplicamos de tal modo que refleje de qué se trata el verdadero cristianismo?

El amor a uno mismo, en un sentido cristiano, no es egoísmo, no es ponerse a uno mismo antes que todos. Por el contrario, el amor a uno mismo significa que, dándonos cuenta de nuestra propia valía ante Dios, procuramos vivir lo mejor posible, sabiendo que los resultados no nos beneficiarán solo a nosotros (lo que está bien), sino también a aquellos con quienes entramos en contacto.

¿Cómo relacionarías la amonestación de Jesús (citada arriba) con los siguientes textos?

Fil. 2:5, 8

2 Cor. 5:14, 15

1 Cor. 10:31-33

1 Ped. 1:13-16

La redención que el pecador obtiene en Cristo trae tal unidad con él (Gál. 2:20) que el cristiano desea vivir una vida ordenada según el deseo de Cristo. El pecador desea tener a Cristo en la mente, ya no vivir para sí mismo sino para él y atender el llamado a la santidad (separarse de cosas como las pasiones, las tendencias pecaminosas de la cultura y la impureza moral). Si te amas, querrás lo mejor para ti mismo, y lo mejor para ti es una vida consagrada a Dios, una vida que refleje el carácter y el amor de Dios, una vida que viva no para sí, sino para el bien de otros. La manera más segura de garantizarte una existencia miserable es vivir solo para el yo, sin pensar nunca en el bien de otros.

Medita en lo que significa amarte a ti mismo en el sentido cristiano. ¿Cuán fácil es que este amor se centre en sí mismo (lo que es autodestructivo)? ¿Cuál es la única manera de protegerte de esa trampa?

 

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