El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo» (1 Juan 2:6).

 Recientemente, aprendí algunas lecciones espirituales observando un peral. He aquí una: Para dar peras, la rama del peral tiene que estar unida al tronco. Otra: Las peras no crecen en el tronco, si no en las ramas.

Desde el punto de vista espiritual, de aquí he aprendido que, si queremos ser como Cristo, tenemos que estar unidos a él. Sin embargo, con eso no basta. «El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo» (1 Juan 2:6). Hay quienes quieren permanecer en Cristo, pero no andar como él anduvo. También hay quienes quieren andar como él anduvo, pero no permanecen en él. El meollo del asunto es que quien permanece en Cristo andará como él anduvo; asimismo, quien anda como él solo podrá hacerlo si permanece en él.

Un peral no decide que será un peral, eso está determinado en la semilla de la pera. Tampoco las ramas del peral deciden si dan peras o castañas. El peral es lo que es porque Dios decidió que así fuera.

No tiene elección. Sin embargo, permanecer en Cristo y llevar fruto (el fruto del Espíritu) no es algo que hagamos sin pensar. Permanecer en Cristo y vivir como él vivió es consecuencia de una decisión deliberada.

Pero aun cuando tomamos la decisión de permanecer en Cristo y vivir como él, no podemos lograr este ideal por nosotros mismos. Pero no se preocupe, él no nos ha dejado solos para que nos defendamos como podamos. Algunos quizá digan: «He tratado de vivir como Cristo, pero no puedo». El problema es que no permanecen en Cristo. Permanecer en Cristo es hablar con él en oración y leer su Palabra. Pero hay más; no podemos permanecer en Cristo a menos que vivamos en él. Como ve, todo está relacionado. Vivir es permanecer y permanecer es vivir. Decídase a vivir (permanecer) en Jesús. Ante cada desafío, pregúntese: «¿Qué haría él?». Basado en Juan 15:4

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