Martes 13 de mayo – Devoción Matutina para Menores 2014 — El último grito de guerra

«Lo que se siembra, se cosecha. El que siembra en los malos deseos, de sus malos deseos recogerá una cosecha de muerte. El que siembra en el Espíritu, del Espíritu recogerá una cosecha de vida eterna» (Calatas 6: 7, 8).

«Los británicos están avanzando por el norte —informaron los espías del ejército americano—, y cuentan con nuevos soldados recién llegados de Europa». Los espías también indicaron que los nuevos soldados británicos tenían miedo al país incivilizado y salvaje, y a sus extraños y feroces animales.
Según cuenta la leyenda, los americanos de Saratoga, Nueva York, decidieron sacar ventaja de los temores de los soldados británicos. Así que esperaron hasta que el ejército inglés acampara y enviaron a sus espías. Esta vez no iban para recabar información, sino para imponer más miedo a sus enemigos hacia los osos salvajes y los indios que arrancaban cabelleras. Cuando anocheció, se adentraron en los bosques que rodeaban el campamento británico y comenzaron a fingir gemidos y a hacer ruidos aterradores de animales que duraron toda la noche. Por la mañana, los soldados británicos estaban demasiado asustados y cansados para luchar en la batalla. Una buena estrategia, ¿no te parece?
Años antes, la guerra entre Inglaterra y Francia, en Europa, se había extendido hasta el Nuevo Mundo. Durante la guerra entre los franceses y los indios, el ejército británico había suministrado cuchillos de acero a las tribus indias y les había prometido recompensarlos por cada cabellera francesa que les entregasen. Después se convirtió en una costumbre para los indios despellejar cabelleras. Los británicos nunca imaginaron que un día se volvería en su propia contra.
El hombre recoge lo que siembra. ¿Puedes nombrar a un personaje bíblico cuyas malas acciones causaron daños a otras personas? Piensa en cómo podrían afectar las siguientes acciones a quienes están a tú alrededor:
1. Negarte a abrocharte el cinturón de seguridad en el auto.
2. Robar en una tienda.
3. Atiborrarte a dulces.
4. Ver siempre la televisión hasta altas horas de la noche,
5. Reírte de un compañero de la clase.
6. Copiar en un examen.
La próxima vez que te veas tentado a decir «no hago daño a nadie más que a mí mismo», recuerda el texto de hoy y piénsalo mejor.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2014
EN LA CIMA
Por: Kay D. Rizzo
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