Martes 18 de diciembre:

LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO

Lee Hechos 3:19 al 21. Aquí se dice que los pecados serán borrados. ¿Cómo se relaciona esto con la purificación del Santuario?

Si bien Pedro puede no haber conocido “los tiempos y las sazones”, su referencia a la profecía de Joel, en Hechos 2:14 al 21, señala su comprensión del cumplimiento de la profecía en su tiempo. En su pensamiento profético, “hablando por inspiración y por lo tanto más allá de su propia comprensión limitada, Pedro se refiere […] a dos grandes acontecimientos de los últimos días […]: 1) El gran derramamiento del Espíritu de Dios, y 2) la eliminación final de los pecados de los justos. Estos acontecimientos están ligados con un tercer acontecimiento culminante: la segunda venida de Cristo” (CBA 6:162).

La iglesia primitiva estaba segura de la segunda venida de Cristo y de la promesa de una tierra y un cielo nuevos (2 Ped. 3:13). La primera venida de Cristo habría sido inútil sin la segunda. La solución al problema del pecado, un proceso que comenzó con el sacrificio de Cristo en la cruz, alcanzará su consumación cuando, después de la “purificación del santuario”; aparezca “por segunda vez … para salvar a los que le esperan” (Heb. 9:26, 28). De hecho, sin la segunda venida y la resurrección que viene con ella, ¿qué significaría la promesa de salvación para nosotros (Ver 1 Tes. 4:16-18)? ¡Nada!

La segunda venida de Cristo será el fin de la gran controversia. Satanás, sabiendo que el final está cerca, procura desviar a tantos como le es posible. Se nos dice que “a medida que se acerca la segunda aparición de nuestro Señor Jesucristo, instrumentos satánicos son impulsados desde abajo. Satanás no solo aparecerá como un ser humano, sino que personificará a Jesucristo; y el mundo que ha rechazado la verdad lo recibirá como el Señor de señores y el Rey de reyes” (EUD 172). La venida de Cristo será un evento literal, personal y visible que impactará al mundo entero y terminará con el pecado, el sufrimiento, la miseria, la enfermedad y la muerte.

Considera nuestro mundo. ¿Cuánto éxito hemos tenido en hacerlo un lugar mejor? Aunque tenemos que tratar de mejorar la suerte de los menos afortunados que sufren y padecen necesidad, ¿por qué debemos tener siempre ante nosotros la única solución para ello?

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