FOLLETO NOTAS DE ELENA - TERCER TRIMESTRE 2013Martes 23 de julio:

El poder del testimonio personal

[Se cita Malaquías 2:1, 2] El Señor exige de todos los que profesan ser su pueblo mucho más de lo que le damos. Espera que los creyentes en Cristo Jesús revelen al mundo, en palabras y hechos, el cristianismo que fue ejemplificado en la vida y el carácter del Redentor. Si la Palabra de Dios es atesorada en su corazón, darán una demostración práctica del poder y la pureza del evangelio. El testimonio que así se demuestre al mundo es de mucho más valor que los sermones o profesiones de piedad que no revelan buenas obras. Recuerden los que mencionan el nombre de Cristo, que individualmente están haciendo una impresión favorable o desfavorable de la religión de la Biblia en la mente de todos aquellos con quienes se relacionen (Comentario bíblico adventista, tomo 4, p. 1202).

Todos los que reciben el mensaje del evangelio en su corazón anhelarán proclamarlo. El amor de Cristo ha de expresarse. Aquellos que se han vestido de Cristo relatarán su experiencia, reproduciendo paso a paso la conducción del Espíritu Santo: su hambre y sed por el cono-cimiento de Dios y de Cristo Jesús, a quien él ha enviado; el resultado de escudriñar las Escrituras; sus oraciones, la agonía de su alma, y las palabras de Cristo a ellos dirigidas, “Tus pecados te son perdonados”. No es natural que alguien mantenga secretas estas cosas, y aquellos que están llenos del amor de Cristo no lo harán. Su deseo de que otros reciban las mismas bendiciones estará en proporción con el grado en que el Señor los haya hecho depositarios de la verdad sagrada. Y a medida que hagan conocer los ricos tesoros de la gracia de Dios, les será impartida cada vez más la gracia de Cristo. Tendrán el corazón de un niño en lo que se refiere a su sencillez y obediencia sin reservas. Sus almas suspirarán por la santidad, y cada vez les serán revelados más tesoros de verdad y de gracia para ser transmitidos al mundo (Palabras de vida del Gran Maestro, pp. 95, 96).

Un cristiano viviente tendrá un testimonio viviente que dar. Si habéis estado siguiendo a Jesús paso a paso, tendréis algo definido que relatar en cuanto a la forma en que os ha conducido. Podréis decir cómo probasteis su promesa, y describisteis que era verdadera. Podéis señalar los puntos culminantes de vuestra experiencia, sin retroceder muchos años en el pasado. Quién nos diera que pudiéramos escuchar más a menudo los sencillos y vivientes testimonios referentes a conflictos del corazón y a victorias (La maravillosa gracia de Dios, p. 227).

Cuando estamos unidos con Cristo, tenemos la mente de Cristo. La pureza y el amor brillan en el carácter, la humildad y la verdad rigen la vida. La misma expresión del rostro es cambiada. Cristo, que habita en el alma, ejerce un poder transformador, y el aspecto externo da testimonio de la paz y del gozo que reinan en lo interior. Bebemos del amor de Cristo así como la rama obtiene su alimento de la vid. Si es-tamos injertados en Cristo, si fibra tras fibra hemos sido unidos con la Vid viviente, daremos evidencias de ese hecho dando ricos racimos de fruto viviente. Si estamos conectados con la Luz, seremos conductos de luz y reflejaremos la luz al mundo en nuestras palabras y obras. Los que son verdaderamente cristianos están unidos con la cadena de amor que une a la tierra con el cielo, que une al hombre finito con el Dios infinito. La luz que brilla en el rostro de Jesús brilla en el corazón de sus seguidores para la gloria de Dios (Mensajes selectos, tomo 1, p. 396).

(337)

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*