JovenesMando entonces que se reunieran los magos, hechiceros, adivinos y astrólogos de su reino, para que le dijeran lo que había sonado (Daniel 2:2).

Luis XI (1423-1483), el gran “rey Arana” de Francia, tenía debilidad por la astrología. Robert Greene y Joost Elffers comentan en su libro Las 48 leyes del poder, que cierto día el astrologo de la corte predijo al monarca que una de las cortesanas moriría en un lapso de ocho días. Cuando la profecía se cumplió, Luis XI se sintió aterrado. Pensó que, o bien el astrologo había asesinado a la mujer para probar la exactitud de su profecía, o era tan vertido en su ciencia que sus poderes constituían una amenaza para el propio rey. Cualquiera que fuera el caso, merecía la muerte.

Una tarde, Luis XI llamo al astrologo a su habitación, ubicada en lo alto del castillo. Antes de que el hombre llegara, el rey indico a sus sirvientes que, cuando el diera la señal, debían apresar al adivino, llevarlo hasta la ventana y arrojarlo al vacío. El vaticinador llego a los aposentos del rey, pero antes de dar la señal, Luis XI resolvió hacerle una última pregunta: “Usted afirma entender de astrología y conocer el destino de los demás, así que dígame cuanto tiempo de vida le queda”.

“Moriré exactamente tres días antes que Su Majestad”, respondió el astrologo. El rey nunca dio la señal a sus siervos. Le perdonó la vida y no solamente lo protegió durante toda su vida, sino que lo colmo de obsequios e hizo que lo atendieran los mejores médicos de la corte. El adivino vivió varios años. Ingenio, habilidad para sobrevivir. La mentira elevada a la altura del arte. La astrología es la ciencia del engaño, nunca “derrotada” a lo largo de la historia. Únicamente Dios conoce los secretos de su poder y de sus relaciones con fuerzas sumamente peligrosas. Por eso dio a su pueblo Indicaciones precisas y muy enfáticas de no permitir su existencia.

Hoy la astrología, el ocultismo, el espiritismo, que están emparentados y comparten el mismo poder generador, adquieren diversas formas. Procura no tener que ver con ellos. Tienen el poder seductor de la serpiente. No es extraño que, en la actualidad, las multitudes sigan seducidas como Luis XI, el gran “rey Arana” de la vieja Francia. No confíes en la cultura ni en la educación en este caso. Los mas instruidos y los mas cultos están seducidos también por este poder. Recuerda lo que Dios ordeno a su pueblo: no permitir su existencia cerca de tu vida.

MEDITACIONES MATINALES JÓVENES 2013

¿SABÍAS QUE…?

Por: Félix H. Cortez

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