NOTAS DE ELENA 2013Miércoles 9 de enero:
Lugar para vivir
No hemos de desconcertarnos y desanimarnos por las cosas tem-porales a causa de los aparentes fracasos, ni hemos de descorazonar-nos por la siembra. Debemos trabajar el suelo con alegría, con espe-ranza, con gratitud, creyendo que la tierra posee en su seno ricas re-servas para ser acopiadas por el obrero fiel, más ricas que el oro o la plata. La mezquindad de la que se inculpa a la tierra es un falso tes-timonio. Con el cultivo adecuado e inteligente la tierra abrirá sus te-soros para beneficio del hombre.
Las lecciones espirituales que han de aprenderse no son de un or-den insignificante. Las simientes de la verdad sembradas en el suelo del corazón no se perderán, sino que brotarán, primero hierba, luego espigas y más tarde grano lleno en la espiga. Dios dijo al comienzo: “Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé simiente; árbol de fruto que dé fruto”. Dios creó la semilla corno él creó la tierra, por su palabra divina. Nosotros hemos de ejercer nuestra facultad de racio-cinio en el cultivo de la tierra, y hemos de tener fe en la Palabra de Dios que ha creado el fruto de la tierra para el servicio del hombre (Testimonios para los ministros, pp. 246, 247).

 

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