Miércoles 10 de junio 2015 | Devoción Matutina para Adultos 2015 | Los misericordiosos alcanzarán misericordia

“Jehová pasó por delante de él y exclamó: ‘¡Jehová! ¡Jehová!
Dios fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira y grande en misericordia y verdad, que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, pero que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que castiga la maldad de los padres en los hijos y en los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación’ ” (Éxodo 34:6, 7).

Aunque algunos intérpretes dicen que Moisés es el sujeto del verbo exclamar, el relato cuenta únicamente lo que Moisés escuchó, no lo que vio, porque en realidad no vio nada: “Y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado” (Éxo. 33:22). Por consiguiente, quien exclamó y proclamó los atributos divinos y, en particular, la misericordia, no fue Moisés, sino el Señor mismo.
El término misericordioso (misericors, en latín) es una palabra compuesta de miseror que significa ‘compadecerse’, y cor cuyo significado es ‘corazón’, es decir, significa el que se compadece de corazón, el entrañablemente inclinado a la clemencia, la piedad, la compasión. El mismo significado tiene praeis, la palabra griega usada en esta bienaventuranza. Pero el corazón del hombre es falaz: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas y perverso; ¿quién lo conocerá?” (Jer. 17:9). Solo en Dios la misericordia pertenece a su esencia misma, por consiguiente, siempre que alguien manifiesta un espíritu de misericordia no se debe a un impulso propio. Dios es la fuente de toda misericordia, y los misericordiosos solo pueden llegar a ser participantes de la naturaleza divina cuando el Espíritu Santo “ha intervenido quirúrgicamente” su corazón: “Y les daré otro corazón y pondré en ellos un nuevo espíritu; quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne y les daré un corazón de carne” (Eze. 11:19).
El que se sabe objeto de la misericordia divina no es misericordioso, más bien, es hecho misericordioso, por eso Cristo dijo que alcanzarían misericordia. Los misericordiosos son aquellos que manifiestan compasión hacia los pobres, los dolientes y los oprimidos. Pero no se trata solamente de practicar la beneficencia, sino de mucho más, como practicar el perdón, motivar a los desanimados e identificarse con el dolor ajeno. Conlleva no preguntarse si el menesteroso es digno de ayuda, simplemente hay que socorrerlo y, si está al alcance, redimirlo de su estado de necesidad. Palabras y actos de bondad, miradas de simpatía, expresiones de gratitud son el lenguaje de los misericordiosos de corazón.
Este día pide a Dios que te ayude a ser piadoso con los demás.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2015
Pero hay un DIOS en los cielos…
Por: Carlos Puyol Buil
Lecturas devocionales para Adultos 2015
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