Miércoles 11 de diciembre – Devoción Matutina para Jóvenes 2013 – Paciente cero

Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse (Mateo 5:14).

Tres factores o reglas gobiernan la vida y el poder de una epidemia. Rompen el equilibrio entre una enfermedad contenida y una epidemia avasalladora. Las reglas son las mismas ya sea que nos refiramos a una epidemia social, como las modas, o una epidemia biológica como la gripe española del siglo XX. Malcolm Gladwell ha analizado las epidemias sociales en su libro The Tipping Point [El momento crítico]. Por su parte, Steven Johnson y John Barry han investigado las epidemias biológicas (cólera y gripe respectivamente) en sus libros TheGhostMap [El mapa fantasma] y The Great Influenza [La gran gripe]. Las reglas son:
1. Un medio de transmisión efectivo.
2. Un virus altamente contagioso.
3. Un ambiente propicio.
Toda epidemia tiene un “paciente cero”. Una sola persona que crea una reacción en cadena que llega muy lejos. No importa la cantidad de portadores, sino su calidad.
En las epidemias sociales existen tres tipos de portadores que hacen posibles las epidemias: están los conectores, los expertos y los vendedores. Los conectores conocen a tantas personas, su red de contactos es tan amplia, que sus ideas tienen mucha influencia. Por su parte, los expertos son los que tienen tanto conocimiento que las personas confían en sus opiniones. Finalmente, los vendedores tienen la capacidad de convencer, de vender una idea.
Randy Shllts, en su libro And the Band Played On [Y la banda siguió tocando], discute extensamente el “paciente cero” del sida. Era un auxiliar de vuelo sumamente seductor, un sujeto encantador. Aseguró que había tenido relaciones sexuales con dos mil quinientas personas en Estados Unidos. Se descubrió que contagió, por lo menos, a cuarenta de los primeros pacientes de sida. Personas como él Inician las epidemias sociales.
La experiencia de Paul Revere es un clásico de la historia de la independencia de Estados Unidos. El 18 de abril de 1775, un muchacho avisó a Revere que los británicos marcharían al día siguiente a Lexington para arrestar a John Hanckok, Samuel Adams y a los líderes rebeldes en el pueblo de Concord, para confiscar sus armas y aplastar el movimiento de rebelión que estaba surgiendo. Revere subió a su caballo a las diez de la noche y salló a galope tendido para advertir a las comunidades con el fin de que se prepararan para luchar. Cuando las fuerzas británicas llegaron al día siguiente, se encontraron con una férrea resistencia que provocó su retirada. Así empezó la guerra de Independencia de los Estados Unidos. Una epidemia de libertad que transformó a la nación.
Y tú, ¿con qué especialidad te identificas? ¿Conoces a mucha gente, tienes mucha información o eres capaz de vender lo que sea?

MEDITACIONES MATINALES JÓVENES 2013
¿SABÍAS QUE…?
Por: Félix H. Cortez
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