FOLLETO NOTAS DE ELENA - TERCER TRIMESTRE 2013Miércoles 14 de agosto: La organización de la iglesia: estructura para la unidad

Algunos han presentado el pensamiento de que, a medida que nos acerquemos al fin del tiempo, todo hijo de Dios actuará independientemente de toda organización religiosa. Pero he sido instruida por el Señor de que en esta obra no existe una cosa tal como que cada hombre sea independiente. Las estrellas están todas gobernadas por leyes; cada una influye a las otras para hacer la voluntad de Dios, rindiendo su común obediencia a la ley que gobierna su acción. Y para que la obra de Dios pueda avanzar en forma sana y sólida, su pueblo debe avanzar unidamente.

Los movimientos espasmódicos, caprichosos, de algunos que pretenden ser cristianos, están bien representados por la obra de caballos fuertes pero no amaestrados. Cuando uno tira hacia adelante, el otro tira hacia atrás; y a la voz de su amo, unos tiran hacia adelante, y otros se quedan inmóviles. Si los hombres no se mueven en concierto en la grandiosa obra para este tiempo, habrá confusión. No es una buena señal cuando los hombres rehúsan unirse con sus hermanos y prefieren actuar solos. En lugar de aislarse, actúen en armonía con sus colaboradores. A menos que hagan esto, su actividad obrará a destiempo y de una manera errónea. Obrarán a menudo en contra de lo que Dios hubiera hecho, y así su trabajo es peor que si se hubiera malgastado (Testimonios para los ministros, p. 497,498).

No obstante el hecho de que Pablo era enseñado personalmente por Dios, no tenía ideas exageradas de la responsabilidad personal. Aunque esperaba que Dios lo guiara directamente, estaba siempre listo a reconocer la autoridad impartida al cuerpo de creyentes unidos como iglesia. Sentía la necesidad de consejo; y cuando se levantaban asuntos de importancia, se complacía en presentarlos a la iglesia, y se unía con sus hermanos para buscar a Dios en procura de sabiduría para hacer decisiones correctas. Aun “los espíritus de los profetas -decía- sujetos están a los profetas: porque Dios no es Dios de confusión, sino de paz, como sucede en todas las iglesias de los santos” (1 Corintios 14:32, 33, V.M.). Con Pedro, enseñaba que todos los que están unidos como miembros de iglesia deben estar “sumisos unos a otros” (1 Pedro 5: 5) (Los hechos de los apóstoles, p. 163).

Cuando Cristo nos atrae hacia él, quedamos escondidos con él en Dios, y mostramos al mundo que Dios nos ama así como ama a su Hijo. Nos imparte su Espíritu para que la verdad, con su influencia y poder divinos, tome posesión de nosotros, a fin de que todos los creyentes estén en unidad armoniosa; cada uno trabajando en la forma correcta; cada uno ocupando su debido lugar, para ayudar a levantar la cruz del Calvario.

Esa es la unidad que Dios requiere en su servicio. Cuando el pueblo de Dios se une, las barreras del egoísmo desaparecen como por arte de magia, y muchas más almas se unen debido a la unidad que ellas ven que existe entre los creyentes. Aquellos que han estado construyendo vallas territoriales de distinción; barreras de casta y de color, es mejor que las echen abajo más rápido de lo que les ha llevado construirlas.

Aquellos en cuyo corazón mora Cristo, reconocen el corazón de sus hermanos en los que también habita Cristo. Y Cristo nunca pelea contra Cristo; Cristo nunca ejerce una influencia negativa contra Cristo. Los cristianos deben hacer su tarea en la unidad del Espíritu. La iglesia deber ser purificada, refinada, ennoblecida; sus miembros deben expulsar de sus corazones todos los ídolos que no les permiten avanzar en su espiritualidad.

Por la influencia del Espíritu de Dios, los discordantes deben buscar la armonía, y el amor abnegado será lo que unirá al pueblo de Dios con lazos firmes y tiernos. Hay un gran poder en la iglesia cuando las energías, que provienen de diversas fuentes, son usadas por cada miembro, bajo el control del Espíritu, y utilizadas para educarse, entrenarse y disciplinarse a sí mismos. Entonces podrán presentarse a Dios como una organización poderosa para trabajar por la conversión de los pecadores.

De esta manera el cielo y la tierra se conectan y las agencias divinas colaboran con los instrumentos humanos (Signs of the Times, febrero 7,1900).

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