Miércoles 16 de abril – Devoción Matutina para Menores 2014 — El ojo de la tormenta

«En aquel momento pasó el Señor, y un viento fuerte y poderoso desgajó la montaña y partió las rocas ante el Señor; pero el Señor no estaba en el viento» (1 Reyes 19: 11).

Will Keller pasó la horca llena de heno por encima de su hombro y la echó sobre el montón. Luego recorrió con la mirada la extensión de su enorme granja. De repente, su corazón dio un salto cuando vio una nube oscura con forma de embudo. Había vivido toda su vida en un lugar de tornados, y sabía lo que una tormenta como aquella podía causar. Inmediatamente corrió hacia el refugio. Cuando miró atrás, vio que el embudo se había levantado del suelo. Fascinado por el espectáculo, se detuvo a observar. El extremo más ancho del embudo se puso directamente sobre él, colocándolo en el ojo de la tormenta.
Así describió la experiencia: «El tornado se acercó directamente hacia donde yo estaba, levantándose gradualmente del suelo. Aunque solo estuve allí unos segundos, la impresión fue tan grande que pareció un largo rato.
La parte ancha del embudo estaba exactamente sobre mí. Todo estaba tan inmóvil como la muerte, y había un fuerte olor a gas. No podía respirar. Un fuerte silbido provenía de la parte de abajo del embudo. Miré hacia arriba y, para mi sorpresa, pude ver el ojo de la tormenta. Había una abertura circular en el centro del embudo, de unos quince a treinta metros de diámetro, que se extendía hacia arriba a una distancia de casi un kilómetro, según lo que pude calcular en esa situación. Las paredes de esta abertura eran nubes que rotaban, que solo pude ver gracias a los constantes relámpagos. Alrededor del aro inferior del gran vórtice, pequeños tornados se iban formando y desintegrando constantemente. Parecían colas retorciéndose alrededor del embudo. Estas colas eran las que producían el silbido. La abertura estaba completamente vacía, con la excepción de una nube de viento en el centro que se movía de arriba abajo», contó el granjero.
El profeta Elías también conoció el poder de los tornados. Al igual que Satanás, los tornados atravesaban la tierra, dejando una estela de destrucción; mientras que Dios habló con voz suave, trayendo paz y la promesa de protección.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2014
EN LA CIMA
Por: Kay D. Rizzo
__________________________________________________
Visite nuestra web: www.DevocionMatutina.com
Espacio Adventista: www.EspacioAdventista.org
Devoción Matutina en video:
Youtube: www.youtube.com/jespadillchannel
Estudie Escuela Sabática: www.EscuelaSabatica.es
__________________________________________________

(327)

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*