Miércoles 19 de julio 2017 | La obediencia de fe | Una Pausa en el Camino | Escuela Sabática

LA OBEDIENCIA DE FE

Pablo deja en claro que la fe es absolutamente fundamental para la vida cristiana. Es el medio por el cual nos aferramos a las promesas que tenemos en Cristo. Pero ¿qué es exactamente la fe? ¿Qué implica?

¿Qué nos enseñan los siguientes textos acerca del origen de la fe? Génesis 15:5, 6; Juan 3:14-16; 2 Corintios 5:14, 15; Gálatas 5:6.

La fe bíblica genuina siempre es una respuesta a Dios. La fe no es una especie de sentimiento o actitud que los humanos deciden tener cierto día porque Dios lo requiere. Al contrario, la verdadera fe se origina en un corazón conmovido por un sentimiento de gratitud y amor por la bondad de Dios. Por eso, cuando la Biblia habla acerca de la fe, esa fe siempre llega después de una iniciativa tomada por Dios. En el caso de Abraham, por ejemplo, la fe es su respuesta a las maravillosas promesas que Dios le hace (Gén. 15:5, 6), mientras en el Nuevo Testamento Pablo dice que la fe, en última instancia, está enraizada en nuestra comprensión de lo que Cristo hizo por nosotros en la Cruz.

Si la fe es una respuesta a Dios, ¿qué debería incluir esa respuesta? Considera lo que dicen los siguientes textos acerca de la naturaleza de la fe. Juan 8:32, 36; Hechos 10:43; Romanos 1:5, 8; 6:17; Hebreos 11:6; Santiago 2:19.

Muchos definen la fe como “creencia”. Esta definición es problemática, porque en griego la palabra para “fe” es simplemente una forma sustantivada del verbo “creer”. Usar una forma para definir la otra es como decir “fe es tener fe”. No nos dice nada.

Un análisis cuidadoso de las Escrituras revela que la fe implica no solamente un conocimiento de Dios sino un consentimiento o aceptación de ese conocimiento. Esta es una de las razones por las que es tan importante tener una idea acertada de Dios. Las ideas distorsionadas acerca del carácter de Dios en realidad pueden hacer que sea más difícil tener fe. Pero un consentimiento intelectual del evangelio no es suficiente, porque en ese sentido “aun los demonios creen”. La verdadera fe también afecta la manera en que vive una persona. En Romanos 1:5, Pablo escribe sobre la “obediencia de la fe” (RVR95). Pablo no está diciendo que la obediencia es lo mismo que la fe. Lo que quiere decir es que la verdadera fe afecta toda la vida de una persona, no solamente la mente. Implica un compromiso con nuestro Señor y Salvador Jesucristo, en oposición a una simple lista de normas. La fe es tanto lo que hacemos, cómo vivimos y en quién confiamos, como también lo que creemos.

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