Miércoles 21 de mayo – Devoción Matutina para Menores 2014 — El insecto sin cabeza

«No te dejes llevar por el enojo, porque el enojo es propio de gente necia» (Eclesiastés 7: 9).

«¡Tranquilízate! ¡No te pongas nervioso! ¡No pierdas la cabeza!» Seguramente habrás escuchado alguna vez estas frases para ayudarte a contener el mal humor. Sin embargo, cuando alguien nos pide que no perdamos la calma, es probable que ya la hayamos perdido.
Sé que esto sonará raro, ¿pero sabías que un insecto puede perder la cabeza y continuar vivo? ¡Así es! Cada una de las partes de su cuerpo puede ejecutar actos reflejos sin necesidad de que las órdenes pasen por el cerebro.
Por ejemplo, si se le corta la cabeza a un insecto, seguirá vivo hasta que muera de hambre. Si no lo hubiera leído en un libro, yo tampoco me lo creería.
¡Un tipo con suerte! Puede perder la cabeza sin morir al instante. Sin embargo, es importante saber que, aunque el insecto no muere de manera inmediata, nunca se recuperará; antes o después, morirá. A diferencia de los insectos, nuestros cuerpos no pueden funcionar sin la cabeza; sin ella, moriríamos al instante. Piensa en la guillotina, que lleva su nombre en honor al Dr. Guillotin.
Este médico odiaba la práctica de colgar a los criminales, de modo que sugirió la utilización de lo que él creía que sería un método de ejecución más humano.
Nunca sabremos si los cientos de personas que fueron guillotinadas durante la Revolución Francesa estaban de acuerdo con este buen doctor o no.
Humano o inhumano, perder la cabeza supone una muerte segura. Algunos equipos médicos han logrado reemplazar dedos, brazos, piernas amputados accidentalmente. Pueden sustituir corazones cansados por corazones más sanos, y ojos ciegos mediante trasplantes que pueden hacer que las personas recuperen la vista. Sin embargo, nadie ha logrado unir de nuevo una cabeza sesgada a un cuello o reemplazar una cabeza por otra.
Hablando en sentido figurado, por supuesto, ¿has perdido alguna vez la cabeza y después has deseado que la tierra te tragara? Yo sí. Seguramente este sea el motivo por el cual el sabio Salomón nos advierte a través del versículo de hoy. Solo un necio perdería la cabeza al sentirse menospreciado, por muy grande que fuera la ofensa. Físicamente, perder la cabeza supone una muerte segura; metafóricamente, ¡ten cuidado! Es probable que sobrevivas, sin embargo, al igual que el insecto, te lamentarás por ello.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2014
EN LA CIMA
Por: Kay D. Rizzo
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