Miércoles 21 de noviembre 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Triunfo en la cruz

«Entonces Jesús volvió a gritar con fuerza, y entregó su espíritu. En ese momento la cortina del santuario del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. La tierra tembló y se partieron las rocas». Mateo 27: 50, 51,NVI

LA LUCHA QUE ENFRENTA A DIOS Y A SATANÁS es de tal magnitud que, siendo Cristo solo un niño, el maligno ya intentó destruirlo. Cuando Jesús comenzó su ministerio, se le acercó para tentarlo y hacerlo caer y, durante su vida de servicio, muchas veces fue perseguido por sus enemigos. Judas lo entregó a la turba que lo perseguía para matarlo; fue llevado para ser juzgado ante el Sanedrín y, ante Pilato, fue sentenciado a muerte.

«Satanás indujo a la turba cruel a ultrajar al Salvador. Era su propósito provocarle a que usase de represalias, si era posible, o impulsarle a realizar un milagro para librarse y así destruir el plan de la salvación. […] La ira de Satanás fue grande al ver que todos los insultos infligidos al Salvador no podían arrancar de sus labios la menor murmuración» (El Deseado de todas las gentes, cap. 77, p. 696).

Jesús sufrió mucho durante el juicio terrenal, su corazón estaba muy dolido y su pena era inmensa; Satanás se regocijaba al verlo sufrir. Creía que lo había vencido en la cruz, que el dominio del mundo era totalmente para él y la humanidad le pertenecía.

Sin embargo, Jesús no se apartó un ápice de la voluntad de su Padre. Con fortaleza celestial resistió el ataque de Satanás y, gracias a ello, ganó nuestra salvación. Al resucitar y ascender al cielo, derrotó al enemigo; ahora sí podemos ser restaurados. Al morir, Cristo venció el poder de la muerte; al resucitar, abrió las puertas del sepulcro para sus seguidores. «Por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo» (Hebreos 2:14).

Somos más que vencedores gracias al Señor. Elena G. de White dice: «Jesús espera que sus discípulos sigan sus pasos, soporten lo que él soportó, sufran lo que él sufrió, venzan como él venció. Él está esperando ansiosamente ver a sus seguidores profesos manifestar el espíritu de abnegación y renunciamiento» (Consejos sobre la salud, cap. 223, p. 512).

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018

FUENTES DE VIDA

David Javier Pérez

Lecturas devocionales para Adultos 2018

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