02 Folleto Escuela Sabática 3er. Trimestre 2013Miércoles 21 de agosto

EL MINISTERIO Y LOS MILAGROS

Los falsos reavivamientos a menudo ponen su mayor énfasis en los milagros. Los reavivamientos genuinos se concentran en el ministerio. Los reavivamientos falsos enfatizan las señales y los milagros espectaculares; los genuinos reconocen que el mayor milagro es una vida transformada.

Los milagros de curación  de Jesús testificaron del hecho  de que él era el Mesías. Como nuestro Redentor compasivo, el Salvador está preocupado por aliviar el sufrimiento humano. Pero él estaba aún más preocupado por la salvación de todos los que él tocaba  con su gracia sanadora.  El propósito del ministerio redentor  de Jesús era “buscar y salvar” a la humanidad perdida  (Luc. 19:10). Hablando a los líderes religiosos con respecto al paralítico, Jesús declaró: “Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados (dice entonces al paralítico): Levántate, toma tu cama, y vete a tu casa” (Mat. 9:6). La reacción de la multitud a este milagro fue glorificar a Dios (Mat. 9:8).

Los milagros eran un fruto del ministerio redentor de Jesús, pero no fueron la razón principal por la que vino a la Tierra.

¿Qué  podemos aprender de  los  siguientes textos  acerca  de  cómo  la gente  puede ser engañada en los últimos  días? 2 Tes. 2:9-12; Mat. 24:11-13, 24; Apoc. 19:20.

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Estas personas  fueron engañadas  por los falsos milagros “por cuanto  no recibieron el amor de la verdad”. Cuando el deseo de lo espectacular es mucho más importante que el deseo de una nueva vida en Cristo, la mente está abierta al engaño. La parábola del rico y Lázaro concluye con las palabras perspicaces de Jesús: “Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán  aunque alguno se levantare de los muertos” (Luc. 16:31). En otras palabras, las señales espectaculares y los milagros maravillosos nunca  pueden  ocupar  el lugar de comprender y luego seguir la Palabra de Dios. La obediencia a Dios es primaria; las señales y los milagros, si es que ocurren, siempre son solo secundarios.

¿Qué clase de milagros has experimentado en tu propia vida, en tu propio caminar con Dios? ¿Qué aprendiste de ellos? ¿Cuán importantes son para tu fe?

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