folleto segundo Miércoles 22 de mayo

RECORDAR LA FAMA DE DIOS

Lee Habacuc 3. ¿Qué hace aquí Habacuc, y por qué eso es tan impor­tante, especialmente dadas las difíciles circunstancias y preguntas serias que afronta?

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Habacuc expresa su aceptación de los caminos de Dios en una oración puesta con música (Hab. 3:19). Siendo plenamente consciente del poder de Dios, le pide al Señor que recuerde su misericordia cuando comience el juicio. El profeta reverentemente evoca informes de los grandes actos de Dios en el pasado y ora para que traiga la redención ahora. Parece ubicarse en medio de los tiempos. Con un ojo mira hacia atrás, al acontecimiento del Éxodo, mientras que con el otro mira hacia adelante, al día del Señor. Anhela una demostración del poder de Dios en su situación presente.

El himno del capítulo 3 describe poéticamente la liberación de Israel de la esclavitud en Egipto efectuada por Dios. Lo que sucedió en el tiempo del Éxodo es un anticipo del gran Día del Juicio. Los piadosos no deben estar ansiosos acerca del día del Señor, sino que deben esperar, perseverar y regocijarse en la esperanza que tienen.

El himno también es una celebración del poder, la gloria y la naturaleza victoriosa de Dios. Se describe al Señor como soberano sobre toda la Tierra. La revelación de su gloria es comparable con el esplendor de una salida del sol (Habacuc 3:4).

Dios juzga a las naciones opresivas; no obstante, al mismo tiempo trae la redención a su pueblo en sus “carros de victoria” (Hab. 3:8). Superficialmente, el poder de Dios no siempre es visible, pero la persona de fe sabe que Dios está allí, no importa qué ocurra.

Habacuc nos invita a mirar con expectativa la salvación de Jehová, cuando él establecerá su justicia sobre la Tierra y llenará el mundo con su gloria. Al cantar alabanzas al Señor, el pueblo de Dios se anima mutuamente (Efesios 5:19, 20; Colosenses 3:16) a meditar en las acciones pasadas de Dios y a esperar el futuro glorioso. El ejemplo mismo de Habacuc demuestra cómo uno puede perseverar viviendo con esa visión.

Medita en cómo Dios te guió en tu vida pasada. ¿De qué manera te ayuda esto a aprender a confiar en él y en su bondad, no importa qué traiga el futuro inmedia­to? ¿Por qué es tan importante contemplar el futuro eterno y final que nos espera?

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