niños pequeñosTodo esto es la obra de Dios, quien por medio de Cristo nos puso en paz consigo mismo y nos dio el encargo de poner a todos en paz con él. 2 Corintios 5:18.
Si ya te sucedió encontrar dos de tus amigos peleándose y trataste de calmarlos, ya sabrás que es una tarea muy difícil. En el momento de una pelea, difícilmente las personas estén pensando con claridad. Están nerviosas, irritadas, y no es fácil hacerlas recordar que deben ser amigas y no enemigas. Sea como sea, las peleas no son buenas para nadie. Deben hacerse las paces.
Cuando pecamos, Dios pasa a tener todos los motivos para no querer más nuestra amistad. Pero su amor es muy grande. Él nunca quiso ser nuestro enemigo. Así, por causa de ese gran amor, él nos envió a Jesús para que hiciéramos las paces con él.
¿Hay alguno de tus amigos con el cual te estés llevando mal? Búscalo para que ustedes dos hagan las paces y vivan mejor.

Hablemos con Dios
Mi Señor y Dios, muchas gracias por tu inmenso amor que me ayudó a entender que nuestra amistad es muy importante y debe ser para siempre. ¡Amén!

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