Miércoles 3 de mayo 2017 | El juicio y el pueblo de Dios | Una Pausa en el Camino | Escuela Sabática

EL JUICIO Y EL PUEBLO DE DIOS

Compara 1 Pedro 4:17 al 19 con Isaías 10:11 y 12, y con Malaquías 3:1 al 6. ¿Qué están diciendo en común estos textos?

En todos estos pasajes, se nos dice que el proceso del Juicio comienza con el pueblo de Dios. Pedro incluso relaciona los sufrimientos de sus lectores con el Juicio de Dios. Para él, los sufrimientos que sus lectores cristianos están experimentando podrían ser nada menos que Juicio de Dios, que comienza con la casa de Dios. “De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien” (1 Ped. 4:19; énfasis añadido).

Lee Lucas 18:1 al 8. ¿Cómo nos ayuda esto a entender el Juicio de Dios?

En los tiempos bíblicos, el juicio por lo general era algo muy deseado. El cuadro de la pobre viuda en Lucas 18:1 al 8 captura la actitud generalizada hacia el juicio. La viuda sabe que prevalecerá en su causa solamente si puede encontrar a un juez que acepte tomar su caso. No tiene suficiente dinero ni estatus para hacerlo, pero finalmente persuade al juez para que la escuche y le dé lo que merece. Como lo dijo Jesús: “¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche?” (Luc. 18:7). El pecado ha traído el mal al mundo, y el pueblo de Dios a lo largo de las edades siempre ha esperado que Dios arregle las cosas nuevamente.

“¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? pues sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado” (Apoc. 15:4).

Piensa en todo el mal que ha pasado y sigue pasando en el mundo sin ser castigado. ¿Por qué, entonces, es tan crucial para nosotros, como cristianos, el concepto de justicia, y el juicio justo de Dios? ¿Qué esperanza obtienes de la promesa de que se hará justicia?

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