Notas de Elena | 02 de Abril del 2017 | A los expatriados | Escuela Sabática


A LOS EXPATRIADOS
A medida que el tiempo transcurría, la influencia [de Pedro] como educador y dirigente aumentaba; y aun cuando nunca abandono sus cargas relacionadas con su trabajo especial por los judíos, dio su testimonio también en muchos países y fortaleció la fe de multitudes en el evangelio.
En los últimos anos de su ministerio, Pedro fue inspirado a escribir a los creyentes “esparcidos en Ponto, en Galacia, en Capadocia, en Asia y en Bitinia”. Sus cartas fueron el medio de despertar el ánimo y fortalecer la fe de los que soportaban pruebas y aflicciones, y de estimular a las buenas obras a los que, atravesando por diversas tentaciones, estaban en peligro de perder su confianza en Dios. Estas cartas demuestran haber sido escritas por uno en quien abundaban tanto los sufrimientos de Cristo corno su consolación; por uno cuyo ser entero había sido transformado por la gracia de Dios y cuya esperanza en la vida eterna era segura e inconmovible…
Las palabras del apóstol fueron escritas para instrucción de los creyentes de todas las épocas y tienen un significado especial para los que viven en el tiempo cuando “el fin de todas las cosas se acerca”. Toda alma que desea mantenerse en la fe, “firme hasta el fin” (Hebreos 3:14) necesita sus exhortaciones y reprensiones y sus palabras de fe y animo (Los hechos de los apóstoles, p. 412, 413).
Sabéis, dice Pedro, que no “fuisteis rescatados… con cosas corruptibles, como oro o plata”. Oh, si estos elementos hubieran sido suficientes para conseguir la salvación del hombre, cuan fácilmente la hubiera realizado el que dijo: “Mía es la plata, y mío es el oro”. Hageo 2:8.
Pero el transgresor de la ley de Dios solo podía ser redimido mediante la preciosa sangre del Hijo de Dios.
Nuestro Redentor puso la redención a nuestro alcance mediante su sacrificio infinito y su inexpresable sufrimiento. Sin honra y desconocido estuvo en este mundo a fin de que, mediante su condescendencia y humillación maravillosas, pudiera exaltar al hombre para que este recibiera honores eternos y gozos inmortales en los atrios del cielo (La maravillosa gracia de Dios, p. 172).
Se me ha instruido que cada creyente debe velar en oración, para que no fracase en la batalla de la vida cristiana. Cada alma debiera buscar diariamente al Señor con un ferviente propósito de mañana, de tarde y de noche, para que la mente se espacie en la Palabra de Dios, con el fin de comprender sus requerimientos.
El asunto más importante consiste en servir al Señor con corazón indiviso, y tratar de ser, con el corazón y la mente, propiedad del Señor.
Todos los que acudan al Salvador en procura de consejo recibirán la ayuda que necesitan, si vienen humildemente, y se aferran con firmeza de esta promesa: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallareis; llamad, y se os abrirá” (Mateo 7:7) (Cada día con Dios, p. 126).

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NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA

II TRIMESTRE DEL 2017
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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