Notas de Elena | 12 de Junio del 2017 | Los burladores | Escuela Sabática

LOS BURLADORES
¡Velad, velad, velad! Casi todos han dejado de velar y esperar; no estamos preparados para abrirle la puerta inmediatamente. El amor al mundo ha ocupado de tal manera nuestros pensamientos, que nuestros ojos no están dirigidos hacia lo alto sino hacia abajo, hacia la tierra. Estamos apurados, dedicados con celo y entusiasmo a diferentes empresas, pero Dios ha sido olvidado, y no valoramos el tesoro celestial. No estamos en una actitud de espera y vigilancia. El amor al mundo y el engaño de las riquezas eclipsa nuestra fe, y no anhelamos la aparición de nuestro Salvador, ni la amamos. Tratamos con demasiado interés de preocupamos por nosotros mismos. Somos intranquilos, y carecemos de una firme confianza en Dios. Muchos se preocupan y trabajan, idean y planifican, temerosos de padecer necesidad. No tienen tiempo para orar o para asistir a reuniones religiosas y, en su preocupación por sí mismos, no le dan a Dios la oportunidad de cui-darlos. Y el Señor no hace mucho por ellos, porque no le dan ocasión. Se preocupan demasiado por sí mismos, y creen y confían poco en Dios (Testimonios para la iglesia, tomo 2, p. 177).
No conocemos el tiempo exacto de la venida de nuestro Señor. Pero sea que ocurra este año, o el próximo, o más adelante, Cristo nos dijo que vendrá como ladrón en la noche. A todos nos dice: “Velad”. Para muchos vendrá a la hora que no esperan. Al tiempo de su venida los hombres se preguntarán: “¿Dónde está la promesa de su advenimiento?”…
Satanás, el originador del mal, revela ahora su poder en los hijos de los hombres. Esta es su hora, y la del poder de las tinieblas. Aparentemente, él controla el mundo… Hay un poder que está actuando en el mundo en oposición cada vez más acerba hacia Cristo y su mensaje…
Satanás trabaja con todo su poder para obstaculizar la obra de Dios… Debemos advertir a nuestros hermanos para que no presten oído a las teorías falsas, y alertar a los que se dejaron entrampar.
Si alguna vez los centinelas de Dios necesitaron estar en guardia es ahora (Alza tus ojos, p. 363).
Abundan el orgullo y la ambición y cuando se abrigan estas tendencias, abren la puerta a la envidia y la lucha por la supremacía; el alma se aparta de Dios, e inconscientemente es arrastrada a las filas de Satanás… Mientras procuran destruir la confianza del pueblo en los hombres designados por Dios, creen estar realmente ocupados en una buena obra y prestando servicio a Dios…
Al ceder al pecado, los hombres dan a Satanás acceso a sus mentes, y avanzan de una etapa de la maldad a otra. Al rechazar la luz, la mente se oscurece y el corazón se endurece de tal manera que les resulta más fácil dar el siguiente paso en el pecado y rechazar una luz aún más clara hasta que por fin sus hábitos de hacer el mal se hacen permanentes. El pecado pierde para ellos su carácter inicuo (Conflicto y valor, p. 108).

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NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA

II TRIMESTRE DEL 2017
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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