Notas de Elena | 13 de Mayo del 2017 | Jesús en los escritos de Pedro | Escuela Sabática

JESÚS EN LOS ESCRITOS DE PEDRO

Jesucristo “no estimo el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse” (Filipenses 2:6). Debido a que únicamente la Divinidad podía ser eficaz en la restauración del hombre de la ponzoñosa herida de la serpiente, Dios mismo. en su Unigénito, tomo la naturaleza humana. Y en la debilidad de la naturaleza humana mantuvo el carácter de Dios, vindico su santa ley en todo respecto, y acepto la sentencia de ira y de muerte para los hijos de los hombres. ¡Qué pensamiento es este! El que había sido uno con el Padre antes de que fuera hecho el mundo, tuvo tal compasión para el mundo perdido y arruinado por la transgresión que dio su vida como rescate por él. El que era el resplandor de la gloria del Padre, la expresa imagen de su persona, llevo nuestros pecados en su cuerpo en el madero, sufriendo el castigo de la transgresión del hombre hasta que se satisfizo la justicia y no se requirió más. ¡Cuán grande es la redención que se ha efectuado para nosotros! Tan grande que el Hijo de Dios murió la cruel muerte de la cruz para darnos vida e inmortalidad por la fe en él.
Este admirable problema, como podía ser justo Dios y, sin embargo, ser el Justificador del pecador, está más alía de la percepción mental humana. Cuando tratamos de sondearla, se amplia y profundiza más alía de nuestra comprensión… Cuando miramos la cruz del Calvario por los ojos de la fe, y vemos nuestros pecados colocados sobre la victima alii colgado en debilidad e ignominia, cuando captamos la verdad de que este es Dios, el Padre eterno, Príncipe de paz/, entonces exclamamos: “Mirad cual amor nos ha dado el Padre” (That I May Know Him, p. 35; parcialmente en A fin de conocerle, p. 37).
¡Qué precio se pagó! Contemplemos la cruz y la victima alzada en ella. Mirad aquellas manos horadadas por los crueles clavos. Mirad sus pies clavados a la cruz. Cristo llevo nuestros pecados en su propio cuerpo. Ese sufrimiento y esa agonía son el precio de nuestra redención.
Fue dada esta orden: “Líbralos de perecer eternamente. Yo he hallado rescate”.
¿No sabéis que él nos amó y se dio por nosotros, para que a nuestra vez nos diésemos al? ¿Por qué no habrían de expresar amor a Cristo todos los que le reciben por la fe, así como se expresó su amor a nosotros por quienes el murió?
Se nos representa a Cristo como buscando a la oveja que se había perdido. Su amor nos circunda y nos trae de vuelta al redil. Su amor nos da el privilegio de sentarnos con él en los lugares celestiales. Cuando la bendita luz del Sol de justicia resplandece en nuestros corazones y descansamos en paz y gozo en el Señor, alabemos al Señor; alabemos a Aquel que es nuestra salvación y nuestro Dios. Alabémosle, no solo en palabras, sino por la consagración a el de todo lo que somos y tenemos (Testimonios para la iglesia tomo 6, p. 477).

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NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA

II TRIMESTRE DEL 2017
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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