Notas de Elena | 15 de Abril del 2017 | Relaciones sociales | Escuela Sabática

RELACIONES SOCIALES
Los seguidores de Cristo no mostraran características que sean vulgares y egoístas, sino que revelaran en palabra, espíritu y hechos la delicadeza de Cristo… Un espíritu dominante y altivo no es de Dios y no debiera emplearse con creyentes o incrédulos, no importa cuán baja pueda ser su condición. Se requiere de los cristianos que representen a Cristo en todo su trato con aquellos por quienes ha dado su preciosa
vida…
El que continuamente contempla a Cristo lo manifestara en su espíritu, en sus palabras, en su conducta. No atropellara a nadie, no tratara de poner a las almas en fuerte tentación, o indiferentemente las dejara en el campo de batalla de Satanás. Extenderá una mano para ayudar y tratar de elevar a las almas al cielo. Como un obrero junto con Dios, tratara de que los pies del tentado estén firmemente establecidos en la Roca de los siglos (En los lugares celestiales, p. 295).
Algunos de nuestros hermanos han dicho y han escrito muchas cosas que han sido interpretadas como que expresan antagonismo hacia el gobierno y la ley. Es un error exponernos así a malentendidos.
No es prudente tratar de descubrir continuamente fallas en lo que hacen los dirigentes del gobierno. No es nuestra tarea atacar a individuos o instituciones. Debemos tener mucho cuidado, no sea que se interprete que nos estamos oponiendo a las autoridades civiles. Es verdad que nuestra lucha es agresiva, pero nuestras armas están en un sencillo “Así dice Jehová”. Nuestra obra consiste en preparar a un pueblo para que pueda estar en pie en el gran día de Dios. No debemos permitir que se nos desvíe a un terreno que promueva conflictos o despierte antagonismos entre los que no son de nuestra fe (Mente, caracter y personalidad, tomo 2, p. 522).
Cada corazón tiene sus propias tristezas y fracasos, y debiéramos procurar aliviar las cargas de los demás manifestando el amor de Jesús hacia aquellos que nos rodean. Si nuestra conversación tuviera como tema el cielo y las cosas celestiales, la maledicencia pronto cesaría de tener atracción sobre nosotros. Entonces ya no estaríamos colocando nuestros pies sobre un terreno peligroso; tampoco caeríamos en la tentación, siendo derrotados por el poder del mal.
En lugar de encontrar faltas en los demás, critiquémonos a nosotros mismos. Cada uno debiera preguntarse: ¿Está mi corazón en rectitud delante de Dios? ¿Estoy glorificando a mi Padre celestial? Si habéis abrigado un espíritu incorrecto, desterradlo del alma. Erradicad de vuestro corazón todo lo que sea de naturaleza contaminadora.
Desarraigad toda raíz de amargura para que otros no sean contaminados por esa influencia dañosa. No permitáis que una planta venenosa permanezca en el terreno de vuestro corazón. Desarraigadla ahora mismo, y cultivad en su lugar la planta del amor. Que Jesús sea entronizado en el templo del alma. … “Si nos amamos unos a otros, Dios está en nosotros, y su amor es perfecto en nosotros” (1 Juan 4:12) (Nuestra elevada vocación, p. 183).

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NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA

II TRIMESTRE DEL 2017
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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