Notas de Elena | 15 de Mayo del 2017 | La pasión de Cristo | Escuela Sabática

LA PASIÓN DE CRISTO
Se describe a Cristo como quien lleva los pesares y dolores causados por el pecado, y él hace esto no solo como nuestro amigo que simpatiza con nosotros, sino como nuestro sustituto. Por lo tanto, nuestros pecados de egoísmo, de carácter inamistoso, de indolencia, de malos hábitos y malas prácticas, deben ser eliminados positiva y firmemente.
El que se desliga de Satanás no debe dar lugar a sus tentaciones. Consideren las almas que van a Cristo que él es quien lleva los pecados… Que el alma arrepentida se aferre por fe del recurso preparado para salvarla no en sus pecados sino de sus pecados. Cristo, como el que lleva los pecados, debe quitar los pecados y rescatar al pecador de su malsana condición espiritual.
El hombre quedo separado de Dios debido a la transgresión; se rompió la comunión entre ellos; pero Jesucristo murió en la cruz del Calvario llevando en su cuerpo los pecados de todo el mundo, y el abismo entre el cielo y la tierra fue unido por esa cruz con un puente.
Cristo conduce a los hombres al abismo y señala el puente con el cual es atravesado, y dice: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame” (Comentario bíblico adventista, tomo 7, pp. 952, 953).
Cuando Cristo vino a esta tierra la primera vez, lo hizo humilde y oscuramente, y su vida fue de sufrimiento y pobreza… En ocasión de su segunda venida todo será diferente. Los hombres no lo verán como un prisionero rodeado por el populacho, sino como al Rey del cielo.
Cristo vendrá en su propia gloria, en la gloria del Padre, y en la gloria de los santos ángeles. Millones de millones y millares de millares de ángeles, los hermosos y triunfantes hijos de Dios, que poseen una inconmensurable hermosura y gloria, lo escoltaran en su camino. En lugar de la corona de espinas, el llevara una corona de gloria —una corona dentro de una corona. En lugar de ese antiguo manto de purpura, estará vestido con un ropaje del Bianco más puro, tanto que “ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos” (Marcos 9:3). Y en su vestido y en su muslo habrá escrito un nombre: “Rey de reyes y Señor de señores” (Apocalipsis 19:16)…
Un poco más, y veremos al Rey en su hermosura. Un poco más, y el enjugara toda lagrima de nuestros ojos… Entonces innumerables voces entonaran el himno: “He aquí el tabernáculo de Dios con los
hombres, y el morara con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios” (Apocalipsis 21:3)… (Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por el sin mancha e irreprensibles, en paz”) (La maravillosa gracia de Dios, p. 358).

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NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA

II TRIMESTRE DEL 2017
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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