Notas de Elena | 18 de Junio del 2017 | El sufrimiento, Jesús y la salvación | Escuela Sabática

EL SUFRIMIENTO, JESÚS, Y LA SALVACIÓN
Jesús pensó en todas las almas de la tierra, que estaban engañadas por los falsos pastores. Aquellas a quienes él anhelaba reunir como ovejas de su prado estaban esparcidas entre lobos, y dijo: “También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también me conviene traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor” (Juan 10:16)…
“Pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, mas yo la pongo de mí mismo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar”. Mientras, como miembro de la familia humana, era mortal, como Dios, era la fuente de la vida para el mundo. Hubiera podido resistir el avance de la muerte y rehusar ponerse bajo su dominio; pero voluntariamente puso su vida para sacar a luz la vida y la inmortalidad. Cargó con el pecado del mundo, soportó su maldición, entregó su vida en sacrificio, para que los hombres no muriesen eterna-mente. “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores… Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino: mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:4-6) (El Deseado de todas las gentes, pp. 447, 448).
Para derribar las barreras que Satanás había levantado entre Dios y el hombre, Cristo realizó un sacrificio pleno y completo, que reveló una abnegación sin parangón. Reveló al mundo el espectáculo asombroso de Dios viviendo en carne humana y sacrificándose a sí mismo para salvar al hombre caído ¡Qué amor maravilloso! Lloro al pensar en tantos que pretenden creer en la verdad y están encostrados con egoísmo…
Me asombro de que quienes profesan ser cristianos no echan mano de los recursos divinos; de que no ven con más claridad la cruz como el medio de misericordia y perdón, el medio de poner al corazón orgulloso y egoísta del hombre en contacto directo con el Espíritu Santo a fin de que las riquezas de Cristo puedan ser derramadas en la mente, y el instrumento humano sea adornado con las gracias del Espíritu y que Cristo pueda ser ensalzado en aquellos que no lo conocen (Alza tus ojos, p. 189).
Vi después al glorioso Redentor, incomparablemente bello y amable, que, dejando su reino de gloria, vino a este obscuro y desolado mundo para dar su preciosa vida y morir, el justo por los injustos. Mientras estuvo cargado con la pesadumbre de los pecados del mundo, soportó las befas, los escarnios y la trenzada corona de espinas, y sudó gotas de sangre en el huerto. El ángel me preguntó: “¿Por quién esto?” ¡Oh! yo veía y comprendía que era por nosotros; que por nuestros pecados sufrió todo aquello, a fin de que con su preciosa sangre pudiese redimimos para Dios (Primeros escritos, p. 49).

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NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA

II TRIMESTRE DEL 2017
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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