Notas de Elena | 19 de Abril del 2017 | Relaciones sociales | Escuela Sabática

RELACIONES SOCIALES
Señalando la inscripción de la moneda, Jesús dijo: “Pues dad a Cesar lo que es de Cesar; y lo que es de Dios, a Dios”.
Los espías habían esperado que Jesús contestase directamente su pregunta, en un sentido o en otro. Si les dijese: Es ilícito pagar tributo a Cesar, le denunciarían a las autoridades romanas, y estas le arrestarían por incitar a la rebelión. Pero en caso de que declarase licito el pago del tributo, se proponían acusarle ante el pueblo como opositor de la ley de Dios. Ahora se sintieron frustrados y derrotados. Sus planes quedaron trastornados. La manera sumaria en que su pregunta había sido decidida no les dejaba nada más que decir.
La respuesta de Cristo no era una evasiva, sino una Cándida respuesta a la pregunta. Teniendo en su mano la moneda romana, sobre la cual estaban estampados el nombre y la imagen de Cesar, declare que ya que estaban viviendo bajo la protección del poder romano, debían dar a ese poder el apoyo que exigía mientras no estuviese en conflicto con un deber superior. Pero mientras se sujetasen pacíficamente a las leyes del país, debían en toda oportunidad tributar su primera fidelidad a Dios.
Las palabras del Salvador: “Dad… lo que es de Dios, a Dios”, eran una severa reprensión para los judíos intrigantes. Si hubiesen cumplido fielmente sus obligaciones para con Dios, no habrían llegado a ser una nación quebrantada, sujeta a un poder extranjero. Ninguna insignia romana habría ondeado jamás sobre Jerusalén, ningún centinela romano habría estado en sus puertas, ningún gobernador romano habría regido dentro de sus murallas. La nación judía estaba entonces pagando la penalidad de su apartamiento de Dios (El Deseado de todas las gentes, pp. 553, 554).
Es imposible que el corazón en el cual Cristo mora este desprovisto de amor. Si amamos a Dios porque él nos amó primero, amaremos a todos aquellos por quienes Cristo murió. No podemos llegar a estar en contacto con la Divinidad sin estar en contacto con la humanidad; porque en Aquel que está sentado sobre el trono del universo, se combinan la divinidad y la humanidad. Relacionados con Cristo, estamos relacionados con nuestros semejantes por los áureos eslabones de la cadena del amor. Entonces la piedad y la compasión de Cristo se manifestaran en nuestra vida. No esperaremos que se nos traigan los menesterosos e infortunados. No necesitaremos que se nos suplique para sentir las desgracias ajenas. Sera para nosotros tan natural ministrar a los menesterosos y dolientes como lo fue para Cristo andar haciendo bienes.
Siempre que haya un impulso de amor y simpatía, siempre que el corazón anhele beneficiar y elevar a otros, se revela la obra del Espíritu Santo de Dios (Palabras de vida del gran Maestro, p.17).

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NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA

II TRIMESTRE DEL 2017
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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