Notas de Elena | 20 de Junio del 2017 | Esperanza en la segunda venida | Escuela Sabática

ESPERANZA EN LA SEGUNDA VENIDA
Si la recompensa prometida, sobremanera preciosa y gloriosa, no nos induce a dar la bienvenida a mayores privaciones y a soportar una abnegación más grande que las que soportan alegremente hombres mundanos que están procurando solamente una medalla terrenal, un laurel perecedero que brinda el honor de unos pocos, y el aborrecimiento de muchos más, somos indignos de la vida eterna. En el fervor y en la intensidad de nuestro celo, en la perseverancia, el valor, la energía, la abnegación y el sacrificio, deberíamos por lo menos sobrepasar a los que están dedicados a cualquier otra empresa, ya que el objetivo que estamos tratando de alcanzar es de un valor más elevado que el de ellos. El tesoro que estamos procurando es imperecedero, eterno, inmortal, sobremanera glorioso; mientras que el que procura el mundano dura solo un día; se desvanece, perece y es tan efímero como la nube matutina.
Levante la cruz, levántela, hermano D., y al hacerlo, se asombrará al ver que ella lo eleva y lo sostiene. En la adversidad, la pobreza y el pesar, será fortaleza y sostén para usted. Descubrirá que de ella penden la misericordia, la compasión, la simpatía y un amor indescriptible. Será para usted una prenda de inmortalidad (Testimonios para la iglesia, t, 2, pp. 43, 44).
Podemos anticiparnos en demasía en cuanto a las cosas de esta vida, y encontrarnos con frustraciones. Hallaremos que ellas [nuestras pre-visiones] se desvanecen. Pero aquí hay “una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros” (1 Pedro 1:4). Tenemos necesidad de que nuestros pensamientos se arraiguen en las cosas que permanecerán, no sobre aquellas que se gastan con el uso…
Cuando Cristo vino a este mundo, vio que los hombres habían dejado fuera de sus cálculos a la vida eterna, futura. Vino para presentar esa vida delante de nosotros, para que con su contemplación pudiéramos ser guiados a cambiar nuestra relación con las cosas de esta vida, para que nuestros afectos pudieran ser puestos en las cosas de arriba, y no en las cosas de la tierra, que se desvanecen tan pronto (En los lugares celestiales, p. 309).

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NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA

II TRIMESTRE DEL 2017
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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