Notas de Elena | 21 de Mayo del 2017 | Una fe preciosa | Escuela Sabática

UNA FE PRECIOSA
“Fe igualmente preciosa”… esta es una fe genuina. No es una fe infructífera. La fe verdadera y salvadora es un tesoro precioso, de inestimable valor. No es superficial. Los justos viven, por la fe, una vida cristiana verdaderamente espiritual. Es mediante la fe como se recorren uno a uno los peldaños de la escalera del progreso. La fe debe ser cultivada. Une la naturaleza humana con la divina.
La vida de obediencia a todos los mandamientos de Dios es una vida de progreso, una vida de constante avance. Cuando los elegidos, que son preciosos, han aumentado su comprensión de la obra mediadora de Jesucristo, ven las ricas promesas que se obtienen a través de la justicia de Cristo, y se apoderan de ellas. Cuanto más reciben de la gracia divina, tanto más trabajan en el plan que los lleva a aumentarla.
“Gracia y paz” serán multiplicadas “en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús”. Aquí está la fuente de todo poder espiritual, y la fe debe ser ejercida constantemente, porque toda vida espiritual procede de Cristo. El conocimiento de Dios inspira fe en él, como el único canal que ha de traer las bendiciones del cielo al alma, elevando, ennobleciendo y refinando esa alma, cuando —mediante el conocimiento de Dios— sea llevada hacia las elevadas adquisiciones de gloria y virtud.
“Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos serán dadas de su divina potencia, por el conocimiento de aquel que nos ha llamado por su gloria y virtud” (Nuestra elevada votación, p. 69).
“Esta campero es la vida eterna —dijo Cristo—, que te conozcan el solo Dios verdadero, y a Jesucristo, al cual has enviado”. Juan 17:3… Difícilmente puede la mente humana entender la anchura, profundidad y altura de las realizaciones espirituales del que obtiene este conocimiento.
A nadie se le impide alcanzar, en su esfera, la perfección de un carácter cristiano. Por el sacrificio de Cristo se ha provisto para que los creyentes reciban todas las cosas que pertenecen a la vida y la piedad.
Dios nos invita a que alcancemos la norma de perfección y pone como ejemplo delante de nosotros el carácter de Cristo. En su humanidad, perfeccionada por una vida de constante resistencia al mal, el Salvador mostro que cooperando con la Divinidad los seres humanos pueden alcanzar la perfección de carácter en esta vida. Esa es la seguridad que nos da Dios de que nosotros también podemos obtener una victoria completa (Los hechos de los apóstoles, pp. 423, 424).
Los hombres no deben regocijarse en su sabiduría, su fortaleza o sus riquezas, sino en el hecho de que tienen un conocimiento de Cristo.
Este conocimiento es lo más excelente, lo más precioso que podemos poseer. Es la garantía de vida eterna… El dinero no puede comprarla, ni el intelecto discernirla, ni el poder mandarla; mas Dios concede generosamente su gracia a todos los que quieran aceptarla. Pero los hombres deben sentir su necesidad y, renunciando a toda dependencia propia, aceptar la salvación como un don. Los que entren al cielo no escalaran sus muros mediante su propia justicia, ni se abrirán sus portales para ellos como consecuencia de costosas ofrendas de oro o plata, sino que obtendrán entrada en las mansiones de la casa del Padre por medio de los méritos de la cruz de Cristo (Hijos e hijas de Dios, p. 235).

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NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA

II TRIMESTRE DEL 2017
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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