Notas de Elena | 22 de Mayo del 2017 | Amor, el objetivo de la virtud | Escuela Sabática

AMOR, EL OBJETIVO DE LA VIRTUD CRISTIANA
“Mostrad en vuestra fe virtud”. No se hace ninguna promesa al que retrocede. El apóstol, en su testimonio, está procurando estimular a los creyentes en gracia y santidad. Ya han profesado estar viviendo la verdad, tienen un conocimiento de la preciosa fe, han sido hechos participantes de la naturaleza divina. Pero si se detienen ahí, perdura la gracia que han recibido. Deben seguir adelante…
Sin poner “toda diligencia” para adelantar paso a paso hacia Dios, subiendo la escalera, no se hace ningún adelanto en la paz, la gracia y la obra de santidad. Jesús dijo: “Porfiad a entrar por la puerta angosta” (Lucas 13:24). La senda del creyente esta señalada por Dios, que está por encima de la escalera. Todos sus esfuerzos serán vanos si no posee virtud de carácter, un conocimiento práctico de Cristo, a través de la obediencia a todos sus requerimientos. Aquellos que tienen fe deben ser cuidadosos en mostrar su fe por sus obras…
La verdad es un principio activo que impulsa a la acción, moldeando el corazón y la vida para que haya un constante movimiento hacia arriba… En cada paso ascendente, la voluntad recibe un nuevo impulso para la acción. El tono moral se hace cada vez mas semejante a la mente y el carácter de Cristo. El cristiano que progresa tiene gracia y amor que sobrepasa el conocimiento, porque la contemplación del carácter de Cristo transforma profundamente sus afectos (Nuestra elevada votación, p. 70).
“Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor” (1 Corintios 13:13). En la vida de Cristo, este amor encontró expresión perfecta. Él nos amó en nuestro pecado y degradación… No hubo desaliento en su paciencia ni menoscabo en su celo. Las ondas de la misericordia, rechazadas por el orgullo, la impenitencia, los corazones desagradecidos, siempre retomaron en una poderosa corriente de amor (En los lugares celestiales, p. 236).
Todas nuestras facultades pertenecen a Dios. Son suyas por creación y redención. Dios ha dado a cada cual su medida de poder y espera que lo ponga del lado de la verdad. Así resplandecerá. El cristiano debe permanecer con un interés íntegro del lado del Señor. “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor” (1 Cor. 13: 13). La fe contempla más allá de las dificultades desanimadoras y se aferra de lo invisible, de la Omnipotencia misma; por eso no se la puede derrotar. La fe, la esperanza y el amor son hermanas, y su obra se combina perfectamente para resplandecer en medio de la oscuridad moral del mundo (Cada día con Dios, p. 131).

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NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA

II TRIMESTRE DEL 2017
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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