Notas de Elena | 27 de Mayo del 2017 | Profecía y Escritura | Escuela Sabática

PROFECÍA Y ESCRITURA
La Biblia estaba destinada a ser una guía para todos aquellos que deseasen conocer la voluntad de su Creador. Dios dio a los hombres la firme palabra profética; ángeles, y hasta el mismo Cristo, vinieron para dar a conocer a Daniel y a Juan las cosas que deben acontecer en breve. Las cosas importantes que conciernen a nuestra salvación no quedaron envueltas en el misterio. No fueron reveladas de manera que confundan y extravíen al que busca sinceramente la verdad. El Señor dijo al profeta Habacuc: “Escribe la visión para que se pueda leer corriente-mente”. Habacuc 2:2 (VM). La Palabra de Dios es clara para todos aquellos que la estudian con espíritu de oración. Toda alma verdaderamente sincera alcanzará la luz de la verdad. “Luz está sembrada para el justo”. Salmos 97:11. Y ninguna iglesia puede progresar en santidad si sus miembros no buscan ardientemente la verdad como si fuera un tesoro escondido (El conflicto de los siglos, p. 512).
La luz de la profecía brilla aun para guiar las almas, y dice así: “Este es el camino, andad por él”. Fulgura en el sendero del justo para estimularlo, y en el del impío, para guiarlo al arrepentimiento y a la conversión. Por medio de ella el pecado será reprendido y la iniquidad, desenmascarada. Cumple en forma progresiva su deber de reflejar luz sobre el pasado, el presente y el futuro.
Si aquellos que recibieron la luz apreciaran y respetaran los testimonios del Señor, verían la vida religiosa bajo un nuevo aspecto. Se convencerían de pecado. Verían la llave que abre la cerradura de los misterios que nunca comprendieron. Se aferrarían a los preciosas cosas que Dios les entregó para que las aprovecharan, y se verían traslados del reino de las tinieblas a la luz admirable de Dios (Mi vida hoy, p. 43).
Los que desprecian la amonestación serán dejados en las tinieblas y se engañarán ellos mismos. Pero los que la escuchen y se dediquen celosamente a la obra de apartar sus pecados de sí a fin de tener las gracias necesarias, estarán abriendo la puerta de su corazón para que el amado Salvador pueda entrar y morar con ellos (Testimonios para la iglesia, tomo 3, p. 284).
Somos responsables tan solo por la luz que brilla sobre nosotros. Los mandamientos de Dios y el testimonio de Jesús nos están probando. Si somos fieles y obedientes, Dios se deleitará en nosotros, y nos bendecirá como su pueblo escogido y peculiar. Cuando la fe y el amor perfectos y la obediencia abunden y obren en el corazón de los que siguen a Cristo, éstos ejercerán una poderosa influencia (Testimonios para la iglesia, tomo 2, p. 611).

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NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA

II TRIMESTRE DEL 2017
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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