Notas de Elena | 30 de Abril del 2017 | Persecución de los primeros cristianos | Escuela Sabática

PERSECUCIÓN DE LOS PRIMEROS CRISTIANOS
Lo que usted necesita es fe. No permita que su fe vacile. Libre la buena batalla de la fe y eche mano de la vida eterna. Sera una batalla tremenda, pero líbrela a cualquier costo, porque las promesas de Dios son sí y amen en Cristo Jesús. Ponga su mano en la de Cristo. Habrá dificultades que vencer, pero ángeles que sobresalen en fortaleza cooperaran con el pueblo de Dios. Dirija su mirada hacia Sion, abrase paso hacia la ciudad de las solemnidades. Una gloriosa corona y una túnica tejida en el telar del cielo aguardan al vencedor. Aunque Satanás proyecte su sombra infernal sobre su senda, y trate de ocultar de su vista la mística escalera que se extiende entre la tierra y el trono de Dios, por la cual ascienden y descienden los ángeles que son espíritus ministradores para los que serán herederos de la salvación, abrase paso hacia las alturas, ponga firmemente su pie en un peldaño tras otro, y avance en dirección del trono del Infinito..
No me atrevo a preguntar: ¿Por qué me has arrojado al homo? ¿Porque he tenido que pasar por aflicciones una y otra vez? La respuesta me llega por medio de estas palabras: “Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después” (Juan 13:7).
Los propósitos de Dios a menudo están velados en misterio; son incomprensibles para las mentes finitas; pero el que ve el fin desde el principio sabe más que nosotros. Lo que necesitamos es purificarnos de todo lo terrenal, perfeccionar nuestro carácter cristiano para que seamos investidos del manto de la justicia de Cristo (Mente, carácter y personalidad, tomo 2, pp. 479, 480).
El apóstol se olvidó de sus inminentes sufrimientos debido a su preocupación por los que iba a dejar expuestos al prejuicio, el odio y la persecución. Procuro fortalecer y alentar a los pocos cristianos que lo acompañaron al lugar de ejecución, repitiéndoles las promesas dadas a los que padecen persecución por causa de la justicia. Les aseguro que nada de cuanto el Señor había dicho respecto de sus atribulados y fieles hijos dejaría de cumplirse. Por un tiempo se verían abrumados por múltiples tentaciones; tal vez fueran privados de las comodidades terrenales; pero podrían confortar su corazón con la seguridad de que Dios seria fiel, y decir: “Yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día” (2 Timoteo 1:12).
Pronto acabaría la noche de prueba y sufrimiento, y amanecería el día de paz y perfección (Reflejemos a Jesús, p. 352).

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NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA

II TRIMESTRE DEL 2017
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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